Muere Pedro Casaldáliga, el obispo de los pobres

Muere Pedro Casaldáliga, el obispo de los pobres africa

Muere Pedro Casaldáliga, el obispo de los pobres

«Mis causas valen más que mi vida»

 

Pero a él le gustaba que se le llamara obispo de los olvidados.

Amenazado de muerte por los terratenientes que explotaban a los campesinos dormía con la puerta de su casa abierta. Su dormitorio era minúsculo, con dos catres, uno libre para que si alguien sin techo pasaba y no tenía donde dormir pudiera quedarse.

Una vez acudió en autobús a Brasilia para una reunión de la Conferencia Episcopal. Tardó una eternidad en llegar y los obispos le preguntaron para qué perder todo aquel tiempo. Casaldáliga les respondió: “Perdí el mismo tiempo que mis campesinos pierden para venir a vender un saco de maíz”.

Su coherencia de obispo despojado de bienes materiales hasta el final, su mirada profunda, su sencillez natural, su preocupación y su lucha constante por los olvidados de la tierra, por todos los que sufrían persecución, por los sin nombre y sin esperanza era lo que conquistaba a cuantos pasaban a su lado.

 

Al final de la vida me dirán:

¿Has vivido? ¿Has amado?

Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres

Pedro Casaldáliga

 

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