Dr Abraham, Gracias mi Maestro, Descansa en Paz
Hoy es un día triste
Hoy debe ser un día triste.
Es momento de llorar, de guardar silencio, de dejar espacio a la tristeza.
Ha muerto el Dr. Abraham, mi maestro en Gambo.
Mi guía.
Mi todo en Gambo.
Hace 13 años llegué por primera vez a Gambo, sin saber nada, sin saber dónde me metía.
Y allí estaba él, el Dr. Abraham, esperándome con los brazos abiertos.
Recuerdo aquel hospital rural, la sala de pediatría abarrotada, colapsada: dos niños en cada cama, a veces tres. Camas en los pasillos, en cada rincón. Más de cien niños gravísimos que, en cualquier hospital de España, habrían estado en la UCI. Y allí estaba el Dr. Abraham, cuidando de todos ellos día y noche, las 24 horas sin descanso.
Yo llegaba para aprender, para ayudarle… pero los primeros días estoy seguro de que fui más una carga que una ayuda. Y aun así, él siempre tuvo tiempo para sonreírme, para enseñarme, para transmitirme calma en medio del caos.
El Dr. Abraham era un ángel en la tierra.
Y ahora lo es en el cielo.
Desde aquel primer día supe que quería ser como él:
Un médico que trabaja donde más se le necesita.
Un médico que, aun estando sobrepasado y desbordado, mantiene la serenidad, la bondad y la entrega.
Un médico que no solo cura, sino que enseña, sonríe y transmite amor.
El Dr. Abraham no ha sido solo mi maestro de medicina.
Ha sido mi ejemplo de humanidad.
Mi referente de vida.
Hoy lloro.
Hoy quiero llorar.
Porque me siento huérfano sin él.
Todo lo que he hecho en Gambo se lo debo a mi gran maestro.
Gracias, Dr. Abraham.
Gracias de corazón.
Gracias a ti, el hospital de Gambo es hoy mejor.
Gracias a tu ejemplo hemos formado a más personal, hemos mejorado la calidad de la atención, hemos logrado reducir la mortalidad infantil.
Gracias a ti, miles de niños han tenido una oportunidad de vivir.
Tu huella es imborrable.
Tu legado nos acompaña.
Y yo, que un día llegué perdido y sin saber nada, hoy solo puedo decir:
Gracias, maestro.
Gracias, Dr. Abraham.

En memoria y homenaje a mi querido maestro, el Dr. Abraham, lanzamos este reto con un propósito muy especial: mejorar la unidad de pediatría de Gambo, tal y como él siempre soñó y como yo he dedicado todos mis esfuerzos.
Con este gesto queremos honrar su legado, continuar su obra y mantener viva su luz en cada niño y niña que reciba atención y esperanza.
Muchas gracias por acompañarnos en este camino.
https://www.migranodearena.org/reto/dr-abraham-gracias-mi-maestro-descansa-en-paz
Dr. Abraham, Thank You My Teacher, Rest in Peace
Today is a sad day.
Today must be a sad day.
It is a time to weep, to remain silent, to make space for grief.
Dr. Abraham has passed away — my teacher in Gambo.
My guide.
My everything in Gambo.
Thirteen years ago, I arrived in Gambo for the first time, knowing nothing, not even understanding where I was going.
And there he was — Dr. Abraham — waiting for me with open arms.
I remember that rural hospital, the pediatric ward overcrowded and overwhelmed: two children in every bed, sometimes three. Beds in the corridors, in every corner. More than a hundred critically ill children who, in Spain, would have each been admitted to intensive care. And there was Dr. Abraham, caring for them all, day and night, tirelessly, without rest.
I had come to learn, to help him… but in those first days, I am certain I was more of a burden than a help. And yet, he always found time to smile at me, to teach me, to share his calm amidst the chaos.
Dr. Abraham was an angel on earth.
And now he is an angel in heaven.
From that very first day, I knew I wanted to be like him:
A doctor who works where he is most needed.
A doctor who, even when overwhelmed, keeps serenity, kindness, and dedication.
A doctor who not only heals, but also teaches, smiles, and shares love.
Dr. Abraham was not only my teacher in medicine.
He was my example of humanity.
My reference in life.
Today I cry.
Today I want to cry.
Because without him, I feel orphaned.
Everything I have accomplished in Gambo, I owe to my great teacher.
Thank you, Dr. Abraham.
Thank you from the bottom of my heart.
Thanks to you, the hospital in Gambo is better today.
Thanks to your example, we have trained more staff, improved the quality of care, and reduced child mortality.
Thanks to you, thousands of children have had a chance to live.
Your mark is indelible.
Your legacy remains.
Your light accompanies us.
And I, who once arrived lost and knowing nothing, can only say today:
Thank you, teacher.
Thank you, Dr. Abraham.
In memory and tribute to my beloved teacher, Dr. Abraham, we are launching this challenge with a very special purpose: to improve the pediatric ward in Gambo — just as he always dreamed, and as I have dedicated all my efforts.
With this gesture, we want to honor his legacy, continue his work, and keep his light alive in every child who receives care and hope.
Thank you very much for joining us on this journey.


És una sort trobar persones com el Dr. Abraham. I persones com tu. Àngels a la Terra. Gràcies per ser model de bones persones. Un exemple a seguir. Moltes gràcies ❤️
moltes gràcies per les teves paraules