Gracias por tanto. Gracias de corazón

Hay días que no se olvidan.
Días que no se explican… se sienten.
Y este Sant Jordi, este día del libro, ha sido uno de ellos.
Uno podría pensar que lo más bonito de escribir un libro es firmarlo.
Poner una dedicatoria. Dejar unas palabras.
Pero no.
Hoy he recordado, una vez más, que lo más bonito no es firmar libros…
es recibir el cariño de quienes los leen.
Vuestras miradas.
Vuestras palabras.
Vuestras historias compartidas en voz baja, entre páginas.
Vuestros abrazos.
Eso no se escribe.
Eso se guarda.
Gracias por acercaros.
Gracias por parar vuestro tiempo.
Gracias por dar sentido a cada palabra escrita.
Ha sido un día maravilloso.
Un día de esos en los que los libros dejan de ser papel…
y se convierten en puentes.
Puentes entre vidas.
Puentes entre corazones.
Porque hoy no solo hemos compartido libros.
Hemos compartido algo mucho más profundo:
nos hemos puesto rostro.
Hemos salido de las páginas.
Nos hemos mirado.
Nos hemos reconocido.
Y en ese encuentro, en ese instante tan humano…
he vuelto a entender por qué escribo.
Escribo porque creo en las historias.
Escribo porque creo en las personas.
Escribo porque sé, con absoluta certeza, que leer transforma.
Transforma la mente.
Transforma el alma.
Transforma el mundo.
Por eso hoy, más que nunca, lo tengo claro:
NINGUNA NIÑA, NINGÚN NIÑO SIN LIBRO.
Porque un libro puede cambiar una vida.
Porque una historia puede abrir un futuro.
Porque la lectura no es un lujo… es una necesidad.
Hoy, en este Sant Jordi, en el Día del Libro…
no solo hemos celebrado páginas.
Hemos celebrado la esperanza.
Y sí, también lo creo profundamente:
Hoy es un día para cambiar el mundo.
Gracias por hacerlo posible.
Gracias por estar.
Gracias por tanto.
Con todo mi cariño y afecto
Iñaki Alegría
Iñaki CON Alegría
Este Sant Jordi, este Día del Libro, un libro para cada niña y niño

