Así vivimos la falta de Oxígeno en el Hospital de Gambo en Etiopía
Una imagen
Y un caso real
Alima o cómo vivir sin aire
«En su versión hebrea, la palabra “enfermo” significa ‘sin proyecto’, y esta es la más grave de la enfermedad entre las muchas pestes de estos tiempos».
Eduardo Galeano
—¿Os quedan cilindros de oxígeno? —pregunto a la matrona en maternidad.
—No.
Me dirijo raudo a medicina interna.
—¿Os queda algo de oxígeno?
—No,
Voy a cirugía,
—¿Os queda algo de oxígeno?
—No,
Ya solo me queda la sala de lepra.
—¿Os queda algo de oxígeno?
—No,
No puede ser. Se me cae el alma a los pies. Regreso a toda prisa a pediatría para ver a Alima.
Inspira profundamente como si cada respiración fuese la última.
Quizá lo sea.
Alima mueve todos los músculos de su cuerpo con cada aspiración para coger todo el aire que pueda. Cada respiración es una batalla ganada, pero la guerra no para. La muerte acecha quitándole el aire, cerrando las vías respiratorias.
Alima tiene cuatro años y acude al hospital agotada.
Lleva demasiado tiempo sorteando a la muerte. Sus bronquios están obstruidos y necesita el esfuerzo de los músculos para que el aire pase a los alveolos pulmonares y oxigene los tejidos de su cuerpo. Y lo está consiguiendo, pero se encuentra cada vez más extenuada.
Podemos y debemos actuar. Salbutamol, una medicación para abrir los bronquios. Hidrocortisona, corticoides para combatir la inflamación. Oxígeno, un recurso escaso en los hospitales rurales como Gambo debido a su elevado precio.
Exprime los pulmones, tatuando el reborde de cada costilla en su negra piel. Uno, dos, uno, dos, uno, dos.
Los músculos intercostales y subcostales se debilitan. Los bronquios se encuentran colapsados.
Aquí radica el problema. El aire se desliza con dificultad, silbando con cada inspiración. Le cuesta respirar, necesita terapia con oxígeno, pero no disponemos de suficiente para todos los que requieren oxigenoterapia. Ahora tenemos nueve niños con este problema y solo contamos con concentradores y dos cilindros de oxígeno que se están vaciando. El reto es calcular cuánto hay y priorizar entre los que están más graves. Es una situación muy dramática. Hace falta conseguir más cilindros de oxígeno para no tener que racionar tanto.
Cuando se va la luz, nos vemos obligados a poner el generador de fuel que es la ruina económica. La alternativa es disponer de cilindros de oxígeno. El problema es que tan solo se pueden rellenar en la capital y es muy costoso el transporte de las pesadas bombonas.
Mientras tanto, niños como Alima siguen luchando, robándole el aire a la muerte.
De inmediato evalúo a los otros nueve niños con oxígeno. Los ausculto. Todos lo necesitan, pero hay uno que está bastante mejor que Alima, de modo que le retiro la oxigenoterapia para poder salvarle la vida a la pequeña.
Cada vida cuenta: Luchando contra el brote de Sarampión en Gambo, Etiopía
Algo va mal cuando nos tenemos que manifestar para decir que matar está mal.
Gracias al oxígeno y a la medicación, Alima se recuperará.


Pingback: La consigna era clara -