Gracias, gracias, gracias por abrazar con tus palabras lo más profundo de mi alma

Muy buenos días con Alegría

Gracias, gracias, gracias por abrazar con tus palabras lo más profundo de mi alma África MedBrain WSA

hoy os quiero compartir unas de las palabras que más me han emocionado y llegado a lo más profundo del alma, también, con toda sinceridad, siento que no las merezco.

 

 

Palabra de Andreu:

Iñaki Alegría no es solo un médico; es alguien que ha decidido poner toda su vida al servicio de quienes no tienen nada, convirtiendo el sufrimiento en esperanza y la rutina médica en un acto de amor radical.

Cada paso que da con “Alegría sin Fronteras” y con el hospital de Gambo (en Ethiopia, donde se convirtio en Director Medico por aclamación popular y del personal) es una manera silenciosa pero poderosa de decirle al mundo que ninguna vida es menos importante que otra, que la dignidad no es un lujo y que la humanidad se defiende con una bata blanca, unas manos cansadas y una sonrisa que nunca se rinde.

Para mí, Iñaki es la prueba de que una sola persona puede encender luz en medio de la oscuridad: no sale en las portadas, pero cambia vidas; no hace ruido, pero deja una huella inmensa en cada paciente, cada familia y cada voluntario que pasa por Gambo.

Cuando pienso en él, pienso en alguien que no solo cura cuerpos, sino que abraza almas; alguien que demuestra, con hechos y no con palabras.

Respuesta de Iñaki, con Alegría:

Querido Andreu:

Muchísimas gracias por estas palabras tan generosas, profundas y llenas de cariño.

Las recibo con humildad, emoción y gratitud. Sinceramente, me cuesta verme reflejado en ellas, porque lo único que he intentado hacer todos estos años es estar donde sentía que debía estar: al lado de quienes sufren, de quienes no tienen voz, de quienes merecen las mismas oportunidades, la misma dignidad y la misma esperanza que cualquier persona del mundo.

Gambo, Etiopía y Alegría Sin Fronteras me han enseñado mucho más de lo que yo he podido dar. Me han enseñado que la medicina no es solo curar cuerpos, sino acompañar vidas; que incluso en medio del dolor más profundo, siempre puede encenderse una luz.

Gracias de corazón por mirar mi camino con tanta bondad. Estas palabras me dan fuerza para seguir adelante, con cansancio muchas veces, pero también con fe, entusiasmo y la convicción de que ninguna vida vale menos que otra.

Ojalá sigamos construyendo juntos un mundo más humano, más justo y más lleno de amor.

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