Nacer en Etiopía: que el principio de la vida, no sea el final

Nacer en Etiopía: que el principio de la vida, no sea el final

 

1.000 personas. 10 €. Miles de oportunidades para seguir viviendo.

 

https://www.migranodearena.org/reto/nacer-en-etiopia-que-el-principio-de-la-vida-no-sea-el-final

 

Hazte uno de los 1.000.

Dona 10 €.
Compártelo con 10 personas.
Y consigue que una de ellas continúe la cadena.

Que ningún lugar del mundo decida cuánto vale una vida.

Que nacer sea siempre una oportunidad.

❤️
1.000 personas. 10 €.

Miles de oportunidades para seguir viviendo.

 

QUE LA VIDA ENCUENTRE SIEMPRE UNOS BRAZOS

Hay momentos en los que una vida cabe entera entre dos manos.

El instante en que una madre como Muliena acaricia por primera vez a su bebé.
El segundo en que un recién nacido intenta llenar sus pulmones de aire.
La mirada de una matrona que acompaña un parto.
Las manos de una enfermera que saben qué hacer cuando algo no va bien.

Son gestos pequeños.

Pero a veces, en esos gestos, cabe el mundo entero.

En Etiopía llevamos años caminando junto a profesionales sanitarios y comunidades que nos han enseñado algo que nunca deberíamos olvidar:

la vida no necesita héroes. Necesita personas que cuiden de otras personas.

Personas que estén.

Que acompañen.

Que aprendan unas de otras.

Que compartan lo que saben.

Que entiendan que ninguna vida vale más que otra por el lugar donde le haya tocado nacer.

Por eso este reto no nace de la pena.

Nace del amor.

No queremos que mires a Etiopía sintiendo lástima.

Queremos que la mires como la miramos nosotros después de tantos años: con admiración, con respeto, con gratitud y con la certeza de que tenemos muchísimo que aprender los unos de los otros.

Allí hay madres cuidando.

Matronas acompañando.

Enfermeras velando durante la noche.

Profesionales sanitarios estudiando, enseñando y luchando cada día para que su comunidad tenga una atención sanitaria cada vez mejor.

Nosotros queremos seguir caminando a su lado.

Porque cuando compartimos conocimiento, cuando formamos a una matrona en una emergencia obstétrica, cuando enseñamos reanimación neonatal o fortalecemos la atención pediátrica y nutricional, el conocimiento permanece.

Y una persona formada hoy podrá cuidar mañana a otra.

Y después a otra.

Y después a otra.

Quizá ahí esté una de las formas más hermosas de la cooperación:

dar algo que, después de entregarlo, ya no nos pertenece.

Por eso buscamos 1.000 personas.

No necesitamos que hagan algo extraordinario.

Solo que crean en algo extraordinariamente sencillo:

que cuidarnos los unos a los otros merece la pena.

Si 1.000 personas aportamos 10 €, conseguiremos 10.000 € para continuar fortaleciendo la salud materna, neonatal, pediátrica y nutricional junto a los profesionales etíopes.

En 2025, nuestros programas acompañaron a decenas de miles de madres, niños y familias y continuaron formando a profesionales y agentes comunitarios de salud.

Pero detrás de todas esas cifras hay algo que ninguna memoria de actividades puede contar.

Hay manos.

Hay abrazos.

Hay noches sin dormir.

Hay madres esperando escuchar un primer llanto.

Hay profesionales que regresan al día siguiente para volver a cuidar.

Hay personas.

Exactamente como nosotros.

Quizá nunca conozcas al bebé al que llegará tu ayuda.

Nunca sabrás su nombre.

Nunca verás a su madre abrazarlo.

Y probablemente ellos tampoco sepan quién eres tú.

Pero hay algo precioso en eso:

no necesitamos conocernos para cuidarnos.

Podemos vivir a miles de kilómetros de distancia y, aun así, formar parte de la misma historia.

Eso es lo que te proponemos.

No salvar a nadie.

Caminar juntos.

No cambiar África.

Cambiar nuestra manera de relacionarnos con el mundo.

No dar desde arriba.

Compartir desde al lado.

Porque la solidaridad más hermosa no nace de sentir que alguien nos necesita.

Nace cuando comprendemos que nos necesitamos los unos a los otros.

Y quizá 10 € sean solo 10 €.

Pero cuando detrás de esos 10 € hay una persona que decide cuidar, compartir y confiar, dejan de ser una cantidad.

Se convierten en un gesto de amor.

Y cuando 1.000 pequeños gestos de amor se encuentran, pueden suceder cosas maravillosas.

¿Quieres ser uno de los 1.000?

❤️ 10 € · 1.000 personas · una misma humanidad

Porque estamos demasiado lejos para abrazarnos,
pero nunca demasiado lejos para cuidarnos.

 

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