Algo mejor que salvar vidas, enseñar a salvarlas
Historias que dan sentido a la vida
En las zonas más remotas de Oromía, donde la vida pende de un hilo y el acceso a la salud es un privilegio escaso, se levanta una nueva generación de mujeres, entrenadas y decididas a desafiar la mortalidad que por siglos ha arrebatado la vida de los recién nacidos. Ellas son las matronas que, gracias a la formación de Iñaki Alegría, hoy se han convertido en auténticas salvadoras de vidas.
Iñaki llegó a Etiopía no solo como pediatra, sino como un visionario con una misión clara: empoderar a las comunidades locales para que ellas mismas se conviertan en guardianas de su salud. Sabía que salvar una vida es importante, pero que enseñar a salvarlas es aún más poderoso. Fue entonces cuando se comprometió a formar a matronas locales en técnicas de parto seguro y reanimación neonatal, técnicas que en muchos lugares son básicas pero que aquí significan la diferencia entre la vida y la muerte.
Entre esas mujeres estaba Amina, una joven de espíritu fuerte, ansiosa de aprender y consciente del impacto que podía tener en su comunidad. En cada sesión, Iñaki se dedicó a transmitir su conocimiento, explicando cada detalle, cada técnica, cada maniobra de reanimación, y sobre todo, la importancia de actuar con decisión en los momentos críticos. Él no solo enseñaba, inspiraba. Su ejemplo, su dedicación y su incansable lucha por la justicia social dejaron una huella imborrable en las mujeres que lo escuchaban.
No pasó mucho tiempo hasta que Amina tuvo que aplicar lo aprendido. Una noche de tormenta, recibió un llamado urgente: una mujer estaba en trabajo de parto complicado en un centro de salud rural. Sin vacilar, Amina acudió, y cuando llegó, encontró al bebé sin respirar, con el tiempo en su contra y la vida del niño en sus manos. Todo lo que había aprendido de Iñaki cobró vida en ese instante.
Amina actuó con la precisión y el temple de una profesional experimentada. Inició la reanimación neonatal sin dudar, recordando cada paso enseñado y cada palabra de su maestro. En medio de la tensión, no perdió la calma; fue Iñaki quien la había preparado para este momento. Y entonces, cuando el llanto del bebé finalmente resonó, el pequeño centro de salud se llenó de lágrimas y de agradecimientos, un testimonio de la vida que renace contra toda probabilidad.
Hoy, estas historias de vida y esperanza se repiten en las aldeas más apartadas de Oromía, gracias al trabajo de formación incansable de Iñaki Alegría. En cada rincón donde una matrona asistida por él ayuda a una madre y a su bebé, se escribe un nuevo capítulo en la historia de la salud en Etiopía. La mortalidad neonatal está disminuyendo porque mujeres como Amina han sido empoderadas para proteger la vida, y porque Iñaki no solo se limitó a tratar pacientes, sino que dedicó su vida a enseñarles a otros a salvarla.




Creo en el amor
Creo en la humildad
Creo en la humanidad
Y tengo Fe
Con fuerza
Creo