Somos el legado de Pepe y Papa

Somos el legado de Pepe y Papa

Somos el legado de Pepe y Papa actualidad

Hoy el mundo está de luto.
Llora el sur y el norte, llora el que cree y el que duda,
llora el que lucha, el que espera, el que ama.

Porque se han ido Pepe Mujica y el Papa Francisco.
Dos hombres distintos.
Dos almas iguales.
Hombres de carne humilde y espíritu inmenso.
Se fueron.
Y nos dejaron temblando.

Pepe,

el sabio que hablaba con la tierra en los labios.
Que conoció la oscuridad de las celdas y eligió perdonar.
Que fue presidente sin dejar de ser campesino,
que renunció al lujo para abrazar la vida sencilla.
Con su mate en la mano y su verdad sin adornos,
nos enseñó que la política puede ser digna,
que la libertad es vivir sin miedo y con el corazón limpio.
Hoy, su silencio duele más que mil discursos.
Hoy, su ausencia nos golpea el alma.

Y Francisco…


Ay, Francisco.
El Papa que caminó descalzo entre las heridas del mundo.
El que devolvió a la Iglesia su rostro humano,
el que lloró con los pobres,
el que habló de justicia cuando dolía,
el que rompió silencios que pesaban siglos.
Con él aprendimos que Dios vive en la mirada de quien sufre,
que la Fe sin ternura es solo ruido,

que el Evangelio es pan para el hambriento y abrazo para el roto.

Se nos han ido dos faros.
Y la noche parece más cerrada.
Pero no estamos solos.

Porque no se muere quien siembra.
Y ellos sembraron.

Sembraron en la conciencia, en la tierra, en la historia.
Y nosotros, tú y yo, somos su cosecha.
Somos las manos que siguen dando,
las voces que seguirán denunciando,
los pies que no dejarán de caminar.

Somos su legado.

Y mientras haya quien viva con coherencia,
quien abrace sin miedo,
quien levante al caído,
Pepe y Francisco seguirán vivos.

Hoy lloramos, sí.
Lloramos con rabia, con amor, con gratitud.

Pero en medio del llanto,
una luz.
Pequeña, pero firme.
La certeza de que el amor no muere.
De que la bondad no desaparece.


De que los justos no se van…
se multiplican.

 

Descansad en paz,
que aquí seguimos.


Con la herencia viva en el alma.
Con la esperanza en alto.
Con el compromiso encendido.

Hasta siempre, Pepe Mujica . Hasta siempre,  Papa Francisco.


Ahora somos nosotros los que debemos seguir caminando,

y mantenernos en vida.

Ahora, es nuestra responsabilidad  que vuestro mensaje nu muera.

18 comentarios en “Somos el legado de Pepe y Papa”

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