La primera noche

La primera noche

 

La primera noche libros Mi terapia

 

Todavía lo recuerdo como si hubiera ocurrido anoche.
Mi primera noche en el Hospital Rural de Gambo.
La primera de muchas.
La más inolvidable.
La más dolorosa.

El aire era distinto.
Silencio. Oscuridad.
La noche caía como un manto pesado sobre los tejados de chapa.
Y dentro del hospital… el tiempo parecía haberse detenido.

Yo no lo sabía.
Aún no lo sabía.
Esa noche murieron cuatro niños.

Ruziya.
Muliena.
Abdul.
Mishu.

Sus nombres me acompañan desde entonces.
Los repito en silencio como una oración.
No los olvido. No puedo. No quiero.

En seis años de estudios de medicina, en cuatro de residencia,
nunca había visto morir a un solo niño.
Y en Gambo, en una sola noche, cuatro.
Más que en toda mi carrera.
Más que en toda mi vida.

Al amanecer, con el alma encogida, busqué respuestas, quizá todavía esperanzas.
—¿Dónde está Ruziya? ¿Y Muliena? ¿Abdul? ¿Mishu?

Silencio.
Miradas bajas.
Respuestas breves.
—No están. Han muerto.

¿Han muerto?
¿Se estaban muriendo y nadie me llamó?
¿Se murieron y no me avisaron?
No lo entendía. No lo aceptaba.

Y entonces escuché la frase que me heló:
—Es habitual.
—¿Qué?
—Cada noche mueren tres o cuatro niños…

¿Cada noche?
El mundo se quebró dentro de mí.
No era tristeza. No era rabia.
Era un desgarro invisible.

Ese día trabajé en silencio, flotando en una realidad que no lograba asimilar.
Y al llegar la noche, no pude dormir.
Cada vez que cerraba los ojos, regresaban ellos:
Ruziya, Muliena, Abdul, Mishu.

Me levanté.
Encendí una vela.
Tomé una libreta y un bolígrafo.
Y comencé a escribir.

Escribí como quien reza.
Como quien grita sin voz.
Como quien intenta volver a respirar.

Esa noche nació mi terapia.
Mi refugio.
Mi salvación: la escritura.

Desde entonces, cada palabra escrita es también un compromiso.
Porque detrás de cada nombre, de cada historia, hay una vida que merece ser contada.
Y contarlas es un acto de memoria, pero también de resistencia y de esperanza.

Este libro nace de aquella primera noche en Gambo.
De esos cuatro niños que ya no están, pero que siguen aquí, dentro de mí,
guiando cada paso, cada gesto, cada decisión.
Ellos me enseñaron que la medicina no es solo ciencia,
es también ternura, justicia y memoria.

Por ellos escribo.
Por ellos sigo.
Por ellos vivo.

“Escribir es resistir contra el olvido.”

114 comentarios en “La primera noche”

  1. I wasn’t sure what to expect at first, but this turned out to be surprisingly useful. Thanks for taking the time to put this together.

  2. I must say this article is extremely well written, insightful, and packed with valuable knowledge that shows the author’s deep expertise on the subject, and I truly appreciate the time and effort that has gone into creating such high-quality content because it is not only helpful but also inspiring for readers like me who are always looking for trustworthy resources online. Keep up the good work and write more. i am a follower.

Deja un comentario

Scroll al inicio

Descubre más desde Cooperación con Alegría

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo