La meningitis

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Qué es la meningitis?

La meningitis actualidad Meningitis

Signos y síntomas

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Cómo prevenirla

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Hechos

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Datos y cifras

  • La meningitis es una enfermedad devastadora con una alta tasa de letalidad y que causa graves secuelas a largo plazo.
  • La meningitis sigue siendo un gran problema mundial de salud pública.
  • Se dan epidemias de meningitis en todo el mundo, especialmente en el África subsahariana.
  • Muchos microorganismos pueden causar meningitis, como bacterias, virus, hongos y parásitos.
  • La meningitis bacteriana es especialmente preocupante. Alrededor de 1 de cada 10 personas que contraen este tipo de meningitis muere y 1 de cada 5 presenta complicaciones graves.
  • Las vacunas seguras y a precios asequibles son la forma más eficaz de brindar una protección duradera.

Esta nota descriptiva se centra en las cuatro principales bacterias que causan la meningitis bacteriana aguda:

  • Neisseria meningitidis (meningococo)
  • Streptococcus pneumoniae (neumococo)
  • Haemophilus influenzae
  • Streptococcus agalactiae (estreptococo del grupo B)

Estas bacterias son responsables de más de la mitad de las muertes por meningitis en todo el mundo, y además causan otras enfermedades graves, como la septicemia y la neumonía.

Hay otras bacterias que también son causas importantes de meningitis son bacterias como Mycobacterium tuberculosisSalmonellaListeriaStreptococcus y Staphylococcus. Pero también virus, como enterovirus y paperas; hongos, especialmente Cryptococcus, y parásitos, como Amoeba.

¿Quién está en riesgo?

Aunque la meningitis afecta a todas las edades, los niños pequeños corren un riesgo mayor. Los recién nacidos corren más riesgo de infección por el estreptococo del grupo B y los niños pequeños por meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae. Los adolescentes y los adultos jóvenes tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad meningocócica, mientras que las personas de edad tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad neumocócica.

En todo el mundo existe el riesgo de contraer la meningitis. La mayor carga de morbilidad se observa en una región del África subsahariana a la que se conoce como el «cinturón africano de la meningitis», especialmente conocida por su alto riesgo de epidemias de meningitis meningocócica, pero también neumocócica.

El riesgo es mayor cuando las personas viven en estrecha proximidad, por ejemplo, en actos multitudinarios, en campos de refugiados, en hogares hacinados o en centros estudiantiles, militares o laborales. También pueden aumentar el riesgo de padecer distintos tipos de meningitis las deficiencias inmunitarias, como la infección por el VIH o la deficiencia del complemento, la inmunosupresión y el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco.

Transmisión

La vía de transmisión varía según el organismo. La mayoría de las bacterias que causan la meningitis, como el meningococo, el neumococo y Haemophilus influenzae, son portadas por los seres humanos en la nariz y la garganta. Se propagan de persona a persona a través de gotículas respiratorias o secreciones de la garganta. El estreptococo del grupo B suele ser portado en el intestino o la vagina de los seres humanos y puede contagiarse de la madre al niño en el momento del parto.

El estado de portador de estos organismos suele ser inofensivo y ayuda a desarrollar la inmunidad contra la infección, pero a veces las bacterias invaden el cuerpo, causando meningitis y septicemia.

Signos y síntomas

El periodo de incubación es diferente para cada organismo y puede oscilar entre dos y diez días en la meningitis bacteriana. Dado que esta suele ir acompañada de septimia, los signos y síntomas se refieren a ambas afecciones.

Los signos y síntomas pueden incluir:

  • dolor de cabeza intenso
  • rigidez o dolor en la nuca
  • fiebre elevada
  • fotosensibilidad
  • estado somnoliento, confuso o comatoso
  • convulsiones
  • erupción cutánea
  • dolor articular
  • frío en manos y pies
  • vómitos

En los bebés, los signos pueden incluir:

  • inapetencia
  • estado somnoliento, comatoso, dificultad para despertarse
  • irritabilidad, llanto cuando se le manipula
  • dificultad para respirar, gemidos
  • fiebre
  • rigidez en la nuca
  • punto blando abultado en la parte superior de la cabeza (fontanela)
  • llanto agudo
  • convulsiones
  • vómitos
  • erupción cutánea
  • rostro pálido o manchas cutáneas

Prevención

Las vacunas ofrecen una protección duradera y son la forma más eficaz de reducir la carga y el impacto de la enfermedad.

Para ayudar a prevenir la infección se utilizan también antibióticos en aquellas personas que corren un alto riesgo de padecer enfermedad meningocócica y enfermedad estreptocócica del grupo B. El control de las epidemias de meningitis meningocócica se basa tanto en la vacunación como en los antibióticos.

1. Vacunación

Hace muchos años que existen vacunas autorizadas contra las meningitis meningocócica, neumocócica y por Haemophilus influenzae. Estas bacterias tienen varias cepas diferentes (conocidas como serotipos o serogrupos) y las vacunas están diseñadas para proteger contra las cepas más dañinas. Con el tiempo, se han producido importantes mejoras en la cobertura de las cepas y en la disponibilidad de las vacunas, pero no existe una vacuna universal contra estas infecciones.

Meningococo

El meningococo tiene 12 serogrupos, de los que A, B, C, W, X e Y causan la mayoría de las meningitis.

Hay tres tipos de vacunas:

  • Las vacunas conjugadas de polisacáridos y proteínas (vacunas conjugadas) se utilizan en la prevención y la respuesta a los brotes:
    • Confieren una inmunidad más duradera, y también impiden el estado de portador, con lo que se reduce el contagio y generan inmunidad colectiva.
    • Son eficaces para proteger a los niños menores de dos años.
    • Están disponibles en diferentes formulaciones:
      • vacunas monovalentes (serogrupo A o C)
      • vacunas tetravalentes (serogrupos A, C, W, Y).
      • en combinación (serogrupo C y Haemophilus influenzae de tipo b)
  • Vacunas proteicas contra el serogrupo B. Protegen contra la meningitis en todas las edades, pero se cree que no previenen el estado de portador ni la transmisión, por lo que no generan inmunidad colectiva.
  • Las vacunas a base de polisacáridos son seguras y eficaces en niños y adultos, pero su protección es muy débil en los lactantes. La protección es de corta duración y no producen inmunización colectiva, pues no impiden el estado de portador. Todavía se utilizan en la lucha contra los brotes epidémicos, pero están siendo sustituidas por las vacunas conjugadas.

Respuesta de salud pública a escala mundial: eliminación de las epidemias de meningitis por meningococo A en el cinturón africano de la meningitis

En el cinturón africano de la meningitis, el meningococo del serogrupo A representaba el 80-85% de las epidemias de meningitis antes de la introducción de una vacuna conjugada contra el meningococo A en campañas preventivas masivas (desde 2010) y en los programas de vacunación sistemática (desde 2016). Hasta abril de 2021, 24 de los 26 países del cinturón de la meningitis habían realizado campañas preventivas masivas dirigidas a las personas de 1 a 29 años (en todo el país o en zonas de alto riesgo), y la mitad de ellos han introducido esta vacuna en su calendario nacional de vacunación sistemática. En las poblaciones vacunadas, la incidencia de la meningitis del serogrupo A ha disminuido en más del 99%: desde 2017 no se ha confirmado ningún caso del serogrupo A. Para evitar que resurjan epidemias, es fundamental seguir introduciendo esas vacunas en los programas de vacunación sistemática y mantener una alta cobertura.

Siguen apareciendo casos de meningitis y brotes debidos a otros serogrupos meningocócicos, aparte del serogrupo B. El despliegue de vacunas conjugadas multivalentes contra el meningococo es una prioridad de salud pública para eliminar las epidemias de meningitis bacteriana en el cinturón africano de la meningitis.

Neumococo

El neumococo tiene más de 97 serotipos, pero 23 causan la mayoría de las enfermedades.

  • Las vacunas conjugadas son eficaces a partir de las 6 semanas de edad para prevenir la meningitis y otras infecciones neumocócicas graves, y se recomiendan para los lactantes y los niños de hasta 5 años, y en algunos países para los adultos mayores de 65 años, así como determinados grupos de riesgo. Se utilizan dos vacunas conjugadas diferentes que protegen contra 10 y 13 serotipos. Las nuevas vacunas conjugadas diseñadas para proteger frente a más serotipos del neumococo están en desarrollo o han sido aprobadas para su uso en adultos. La investigación continúa en torno a las vacunas proteicas.
  • Existe una vacuna de polisacáridos contra 23 serotipos, pero, como sucede con otras vacunas de polisacáridos, se considera menos eficaz que las conjugadas. Se utiliza sobre todo en los mayores de 65 años para protegerlos contra la neumonía, así como en determinados grupos de riesgo. No se aplica en niños menores de 2 años y es menos útil en la protección contra la meningitis.

Haemophilus influenzae

Haemophilus influenzae tiene 6 serotipos, siendo el serotipo b el que causa la mayoría de las meningitis.

  • Las vacunas conjugadas protegen específicamente contra Haemophilus influenzae de tipo B (Hib). Son muy eficaces en la prevención de la enfermedad por Hib y se recomienda su uso sistemático en los calendarios de vacunación infantil.

Estreptococo del grupo B

El estreptococo del grupo B tiene 10 serotipos, de los que 1a, 1b, II, III, IV y V causan la mayoría de las enfermedades.

  • Las vacunas conjugadas y proteicas diseñadas para proteger contra la enfermedad estreptocócica del grupo B en madres y bebés están en fase clínica.

2. Antibióticos para la prevención (quimioprofilaxis)

Meningococo

La administración de antibióticos a los contactos cercanos de las personas con enfermedad meningocócica, cuando se administran con prontitud, disminuyen el riesgo de transmisión. Fuera del cinturón africano de meningitis, se recomienda la quimioprofilaxis para los contactos cercanos dentro del hogar. Dentro del cinturón de la meningitis, la quimioprofilaxis se recomienda para contactos cercanos en situaciones no epidémicas. La ciprofloxacina es el antibiótico preferencial, y la ceftriaxona es una alternativa.

Estreptococo del grupo B

En muchos países se recomienda localizar a las madres cuyos bebés están en riesgo de contraer la enfermedad estreptocócica del grupo B. Una forma de hacerlo es mediante el cribado universal del estado de portador del grupo B en el embarazo. A las madres en situación de riesgo se les ofrece penicilina intravenosa durante el trabajo de parto para evitar que sus bebés desarrollen la infección estreptocócica del grupo B.

Diagnóstico

El diagnóstico inicial de la meningitis puede establecerse a partir de una exploración física seguida de una punción lumbar. A veces se puede observar la bacteria en el examen microscópico del líquido cefalorraquídeo. El diagnóstico es respaldado o confirmado por el cultivo de la bacteria a partir de muestras de líquido cefalorraquídeo o de sangre, por pruebas de diagnóstico rápido o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La identificación de los serogrupos y la sensibilidad a los antibióticos son importantes para definir las medidas de control. La tipificación molecular y la secuenciación del genoma completo permiten hallar más diferencias entre las cepas y sirven para fundamentar las respuestas de salud pública.

Tratamiento

Si no se trata, la meningitis es fatal en hasta la mitad de los pacientes, y debe considerarse siempre como una urgencia médica. Es necesario el ingreso en un hospital o centro de salud. Por lo general, no se necesita aislar al paciente después de 24 horas de tratamiento.

En la meningitis bacteriana, debe aplicarse lo antes posible el tratamiento antibiótico apropiado. Lo ideal es hacer primero la punción lumbar, ya que los antibióticos pueden dificultar el crecimiento de la bacteria en el cultivo de líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, la toma de muestras de sangre también puede ayudar a identificar la causa. La prioridad es comenzar el tratamiento sin demora. Para el tratamiento de la meningitis se utilizan diversos antibióticos, como penicilina, ampicilina y ceftriaxona. Durante las epidemias de meningitis meningocócica y neumocócica, el medicamento preferencial es la ceftriaxona.

Complicaciones y secuelas

Una de cada cinco personas que sobreviven a la meningitis bacteriana puede tener secuelas de larga duración: pérdida de audición, convulsiones, debilidad de las extremidades, problemas con la vista, el habla, el lenguaje, la memoria y la comunicación, así como deformación cicatrizal y amputaciones de extremidades tras la septicemia.

Apoyo y atención después del tratamiento

Las secuelas de la meningitis pueden tener enormes repercusiones en las personas, las familias y las comunidades, tanto económica como emocionalmente. A veces, los cuidadores y los profesionales de la salud no reconocen ciertas complicaciones, como la sordera, el deterioro del aprendizaje o los problemas de comportamiento, por lo que no se tratan.

Quienes han tenido meningitis suelen necesitar tratamientos médicos a largo plazo. Las repercusiones psicosociales permanentes de la discapacidad debida a la meningitis pueden tener implicaciones médicas, educativas, sociales y de derechos humanos. Pese a la alta carga de secuelas de la meningitis en los pacientes, sus familias y la comunidad, el acceso a servicios y apoyo para estas afecciones suele ser insuficiente, en especial en los países de ingresos bajos y medianos. Se debe alentar a las personas que tengan una discapacidad por meningitis y a sus familias a que acudan a los servicios y pidan orientación de las organizaciones locales y nacionales de personas con discapacidad y otras organizaciones centradas en la discapacidad, que pueden ofrecer un asesoramiento vital sobre derechos legales, oportunidades económicas e interacción social y así garantizar que las personas discapacitadas por meningitis puedan llevar vivir una vida plena y gratificante.

Vigilancia

La vigilancia, desde la detección de los casos hasta la investigación y la confirmación en el laboratorio, es esencial para el control de la meningitis. Los principales objetivos son:

  • Detectar y confirmar los brotes.
  • Hacer un seguimiento de las tendencias de la incidencia, incluida la distribución y evolución de los serogrupos y serotipos.
  • Determinar la carga de morbilidad.
  • Hacer un seguimiento del perfil de resistencia a los antibióticos.
  • Supervisar la circulación, distribución y evolución de cepas específicas (clones).
  • Determinar los efectos de las estrategias de control de la meningitis, en particular de los programas de vacunación preventiva.

Respuesta de la OMS

La hoja de ruta mundial «Acabar con la Meningitis para 2030» fue desarrollada por la OMS con el apoyo de numerosos asociados. La estrategia se aprobó en 2020, en la que fue la primera resolución sobre la meningitis de la Asamblea Mundial de la Salud, con el respaldo unánime de los Estados Miembros de la OMS.

La hoja de ruta establece una visión integral «Hacia un mundo sin meningitis» y tiene tres objetivos visionarios:

  • eliminar las epidemias de meningitis bacteriana;
  • reducir el número de casos de meningitis bacteriana prevenible mediante vacunación en un 50% y las defunciones en un 70%, y
  • reducir la discapacidad y mejorar la calidad de vida después de una meningitis debida a cualquier causa.

En ella se marca un camino para lograr los objetivos, a través de una acción concertada sobre cinco pilares interconectados:

  • La prevención y el control de epidemias centrados en el desarrollo de nuevas vacunas asequibles, el logro de una alta cobertura de inmunización, la mejora de las estrategias de prevención y la respuesta a las epidemias;
  • El diagnóstico y el tratamiento centrados en la confirmación oportuna de casos de meningitis y en la atención óptima;
  • La vigilancia de la enfermedad para orientar la prevención y el control de la meningitis;
  • Atención y apoyo para las personas afectadas por meningitis, con especial atención a la detección precoz y la gestión mejorada del acceso al apoyo y la atención de las complicaciones derivadas de la meningitis, y
  • Promoción y compromiso, para asegurar una alta concienciación de la población sobre la meningitis, promover la participación de los países y afirmar el derecho a la prevención, la atención y los servicios de atención después del tratamiento.

En una iniciativa complementaria, la OMS está trabajando en el Plan de acción mundial intersectorial sobre la epilepsia y otros trastornos neurológicos en consulta con los Estados Miembros, con el fin de abordar numerosos desafíos y lagunas en la prestación de atención y servicios a las personas con epilepsia y otros trastornos neurológicos que existen en todo el mundo. También se reconocen los derechos humanos de las personas afectadas por la discapacidad también, y se recogen en el Plan de acción mundial de la OMS sobre discapacidad, en consonancia con la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y en una resolución histórica sobre el derecho de las personas con discapacidad a gozar del más alto nivel posible de salud, aprobada en la 74.ª Asamblea Mundial de la Salud.

Si bien en la hoja de ruta para acabar con la meningitis se trata de todas las meningitis, independientemente de su causa, se presta especial atención a las principales causas de la meningitis bacteriana aguda (meningococo, neumococo, Haemophilus Influenzae y estreptococos del grupo B). A estas bacterias se deben más del 50% de las 250 000 muertes por meningitis en 2019. También causan otras enfermedades graves, como septicemia y neumonía. Ya existen vacunas para estas infecciones, excepto para el estreptococo del grupo B, que probablemente se desarrollará en los próximos años.

1 comentario en “La meningitis”

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