Pandemia: Un mundo feliz

Pandemia: Un mundo feliz

 

Pandemia: Un mundo feliz actualidad Pasaporte COVID Racismo Vacuna Covid19

Te invito a leer este artículo de Boaventura De Sousa Santos.

Tras leerlo, me ha llevado a pensar que estamos en un mundo feliz, el de la Pandemia.

Nacionalismo de vacunas, apartheid, capitalismo…

Nos encontramos en momento en el que los que gobiernan el mundo se enriquecen cada vez más, es su Mundo Feliz, por ello no solo no quieren cambiarlo,  así lo han creado.

La solución la conoce todo el pueblo, pero el pueblo no vota y se ha quedado sin voz del miedo.

 

 

Bienvenidos al feliz mundo pandémico: violencia, guerra fría y vacunas

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

 

https://blogs.publico.es/espejos-extranos/2021/07/26/bienvenidos-al-feliz-mundo-pandemico-violencia-guerra-fria-y-vacunas/?utm_term=Autofeed&utm_campaign=Publico&utm_medium=social&utm_source=Facebook#Echobox=1627277926

 

En un libro reciente sobre la pandemia titulado El futuro comienza ahora: de la pandemia a la utopía (Ediciones Akal, 2021), escribí que a medida que pasara la fase aguda de la pandemia nos encontraríamos con tres escenarios posibles, de los cuales dependería la calidad futura de la vida humana y no humana, que comúnmente llamamos naturaleza. Los tres escenarios son el negacionismo, el gatopardismo y la alternativa civilizatoria.

 

El primer escenario

consiste en negar la gravedad excepcional de esta pandemia y afirmar que pronto todo volverá a la normalidad, aunque, mientras tanto, hayan muerto unos 4 millones de personas, algunas de ellas innecesariamente.

El segundo escenario

reconoce que la pandemia ha sido (es) grave y que se necesitan algunos ajustes en las políticas públicas, particularmente en el sector salud, pero no se necesitan cambios estructurales. Cambiar lo necesario para que nada cambie en esencia.

El tercer escenario

se basa en la idea de que las medidas propuestas en el segundo escenario son importantes y urgentes, pero no son suficientes. Además de eso, es necesario cambiar nuestros modos de producción, consumo y vida en sociedad. Después de todo, la vida humana es el 0,01% de la vida total del planeta, pero se comporta como si fuera dueña del planeta, comprometiendo los ciclos vitales de este sin saber que, con ello, está comprometiendo la calidad e incluso la posibilidad de vida humana en el futuro más o menos lejano.

 

Cada escenario

ofrece una narrativa pandémica adecuada para que sea la única posible y legítima, a la vez que es apoyada social y políticamente por las fuerzas que más se beneficiarán de ella. Los tres escenarios representan los nuevos términos en los que se afianzarán los conflictos sociales y políticos en las próximas décadas. Lo que ocurra tendrá un impacto importante en la vida de la sociedad, pero será muy desigual en los diferentes países del mundo.

Los conflictos

que generará cada escenario aún no están mapeados y pueden sorprendernos. Tampoco es posible anticipar las consecuencias. Sólo sabemos que la oposición al escenario imperante se hará por referencia a uno de los otros escenarios posibles.  En este punto se puede decir que el primer escenario parece prevalecer a nivel mundial. Este escenario tiene varias manifestaciones muy diferentes y desigualmente distribuidas en todo el mundo.

La violencia represiva del Estado

La primera de estas manifestaciones es la violencia represiva del Estado ante la crisis social agravada por la pandemia. Después de 40 años de concentración de la riqueza y ataques a los derechos económicos y sociales de las clases populares, cada vez más vulnerables por las políticas neoliberales, ya habían estallado fuertes protestas sociales contra la austeridad en muchos países antes de la pandemia.

 

Con la pandemia, la desaceleración de la actividad económica y el gasto de emergencia que, por insuficiente que fuera, tuvo que hacerse, agravaron la situación financiera del Estado; la solución, típica del neoliberalismo, era hacer pagar el costo de la crisis a quienes menos condiciones tenían para hacerlo.

Y la gente está diciendo: ¡Basta!

 

Este escenario ya es claramente visible en algunos países de desarrollo intermedio que están gobernados por fuerzas políticas de derecha y que han estado adoptando políticas neoliberales con mayor fidelidad. Estos son los casos de Colombia, Brasil e India.

 

 

La nueva guerra fría

La primera generación de la Guerra Fría terminó con la caída del Muro de Berlín. Pero como el capitalismo se alimenta de contradicciones que a menudo generan enemigos reales o imaginarios (guerra contra el comunismo, guerra contra las drogas, guerra contra el terrorismo, guerra contra la corrupción), no pasó mucho tiempo antes de que surgiera una nueva guerra fría, esta vez teniendo como principal enemigo a China, a la que se unió progresivamente la Rusia desovietizada.

Aunque siempre se disfraza con terminologías idealistas (como democracia versus dictadura),

de lo que siempre se trata es de controlar o neutralizar a los competidores reales o potenciales. En esta nueva generación de guerra fría, la verdadera contradicción es entre el capitalismo de mercado, dominado por el capital financiero y las multinacionales estadounidenses, y el capitalismo de estado dominado por China, un imperio en decadencia contra un imperio en ascenso.

 

Capitalismo de vacunas o vacuna popular

Como sabemos, la existencia de vacunas es el único hecho nuevo para proteger la vida en tiempos de pandemia. Las vacunas contra COVID-19 se crearon en un tiempo récord y no es de extrañar que, si bien ya se están produciendo en masa, aún existan muchas incógnitas sobre su efectividad y posibles efectos secundarios, y sobre si la población inoculada esté sirviendo como conejillo de indias.

Sin embargo, se sabe que la protección eficaz contra el virus solo tendrá lugar cuando un porcentaje significativo de la población mundial esté vacunada y que la protección con las vacunas actuales será tanto más eficaz cuanto más rápido ocurra esto, ya que esta es la única forma de evitar que el virus continúe propagándose y desarrolle nuevas variantes para las que las vacunas no ofrezcan protección. A pesar de todas las declaraciones y advertencias de la OMS al respecto, por ahora está claro que prevalece el escenario del negacionismo. En otras palabras, la gravedad de la pandemia no justifica ninguna medida excepcional para combatirla.

Así, los derechos de propiedad intelectual (patentes)

deben seguir vigentes como en períodos normales, la producción y distribución de vacunas debe ser responsabilidad exclusiva de las empresas farmacéuticas que las desarrollaron y las distribuirán a los precios definidos por la ley de la oferta y la demanda. Esta posición es naturalmente defendida por las propias empresas farmacéuticas, por los Estados más desarrollados (también por Brasil y Colombia) y por las instituciones internacionales que avalan los intereses del capital multinacional.

Esta postura representa un peligro para el mundo,

ya que retrasará la vacunación de la población mundial. Además, hay algo moralmente detestable en esto cuando asistimos al surgimiento de un verdadero apartheid entre la «euforia de la vacunación» de los países ricos (Israel con el 59% de la población totalmente vacunada) y la pesadilla de la vacunación de la gran mayoría de la población mundial.

Los países menos desarrollados solo recibieron el 0,3% de las vacunas disponibles hasta el final de mayo de 2021. En países como Brasil, India, Irán y Nepal, el virus continúa propagándose sin control, mientras que Canadá ha ordenado vacunas para diez veces su población y el Reino Unido ocho veces. Según Vaccine Alliance, los países ricos habrán comprado 1.500 millones de dosis en exceso.

 

Igualmente, es detestable lo que New York Times del 29 de mayo llama «turismo de vacuna».

Consiste en un viaje a Miami para los miembros de las élites económicas y políticas de América Latina y otras regiones del mundo para ser vacunado. Estos viajes incluyen vacaciones (el intervalo entre dosis) y cuestan miles de dólares. Y Miami no es el único paraíso de las vacunas en el mundo. Que estos viajes puedan ser vehículos para la propagación de nuevas variantes del virus no se les ocurre a quienes viajan ni a quienes les dan la bienvenida.

El capitalismo de vacunas

es el modo de acceso a la vacuna determinado exclusivamente por la solvencia monetaria, tanto la propia como la del Estado o institución que las adquiere para su distribución interna. Si prevalece este modo de distribución, es muy probable que entremos en un período de pandemia intermitente.

En este caso, no se trata de la aparición de una nueva pandemia, sino del manejo prolongado de la pandemia actual.

Por ejemplo, mantener patentes sobre la producción de vacunas retrasará peligrosamente la vacunación de la población mundial, hasta tal punto que la población vacunada eventualmente estará expuesta al virus. No es sorprendente que muchas voces se alcen contra el capitalismo de las vacunas y muchos grupos se estén organizando para promover alternativas de distribución que sean éticamente más justas y materialmente más efectivas para enfrentar la pandemia. Las alternativas son diversas.

La única alternativa efectiva al capitalismo de las vacunas está en el escenario de la alternativa civilizatoria,

que asume el carácter excepcional del tiempo presente y la necesidad de inventar nuevas soluciones que preparen a la población mundial para evitar otras pandemias y defenderse mejor de las que se presenten. Entre estas soluciones se encuentran la constitución de bienes públicos universales, como la salud y todos los medicamentos y vacunas considerados imprescindibles para defenderla en una emergencia sanitaria.

En el caso específico de las vacunas, han circulado varias peticiones por todo el mundo para que la vacuna contra la covid-19 sea de acceso universal.

Los presidentes de Sudáfrica y Pakistán, entre más de 140 figuras públicas de todo el mundo, pidieron una «vacuna democrática». En mayo de 2021, OXFAM lanzó una petición para una vacuna gratuita accesible para todos. Según OXFAM, costaría $ 25 mil millones, el equivalente a menos de cuatro meses de ganancias para las 10 principales compañías farmacéuticas.

Estas ideas presiden la People’s Vaccine Alliance y contrastan la cooperación con la competencia, la solidaridad con el lucro.

Es una vasta alianza global que considera las vacunas como un bien público universal y que, como tal, deben ser producidas lo más rápido posible por todos los laboratorios del mundo que tengan la capacidad para hacerlo y distribuidas a costo cero o a un precio asequible. Esta será la vacuna popular.

Esta posición es defendida por la mayoría de los países del Sur Global y por varias organizaciones y asociaciones transnacionales de ciudadanía activa, derechos humanos y salud pública. Se divide en tres propuestas.

Primero, la suspensión de patentes sobre vacunas y sus componentes y materias primas. La propia Fundación Bill y Melinda Gates, que inicialmente se opuso a la suspensión de patentes, se unió a ella el 6 de mayo de 2021, luego de que Estados Unidos se mostrara partidario de esta solución. El lobby corporativo es considerado el más poderoso del mundo y ciertamente se está moviendo para ofrecer una dura oposición.

La vacuna popular es la única alternativa capaz de minimizar los inmensos costos sociales que se proyectan para los próximos tiempos. Tiene lugar en un momento oportuno. Últimamente se ha hablado mucho de la justicia histórica en relación con el mundo que sufrió la injusticia histórica del colonialismo y se empobreció por el saqueo de sus riquezas y la dependencia económica a la que fue sometido después de la independencia política. Aquí radica una oportunidad histórica para hacer justicia histórica.

 

 

 

Please follow and like us:

2 comentarios en “Pandemia: Un mundo feliz”

Deja un comentario

Ir arriba