Nos estamos olvidando de África en esta pandemia

Nos estamos olvidando de África en esta pandemia, y las consecuencias serán catastróficas

 

Aunque la densidad de contagios es menor, el coronavirus en África también es un problema al que no prestamos la atención que merece.

Volviendo al tema de las cifras, es cierto que, a excepción de Sudáfrica, la densidad de los contagios en países africanos es mucho menor que en otros continentes, como Europa o América.

En Etiopía se hacen menos test, pero arrojan una ratio de positividad mayor

Esto puede deberse a varios motivos. El primero, y uno de los más importantes, es el hecho de que se hacen menos test diagnósticos. Iñaki Alegría, pediatra y coordinador médico del Hospital General Rural de Gambo, nos ha contado el caso de Etiopía. Allí se hacen menos test, pero la ratio de positividad es mucho más alta que en otras zonas del mundo. “En algunas zonas de Etiopía, esta cifra llega al 38%, es decir, que el 38% de los tests son positivos”, explica. “Para hacernos una idea, en España la ratio está en torno al 5%”.Esto indica que se hacen menos test; pero que, cuando se hacen, arrojan una cantidad muy elevada de contagios positivos. Esto se puede extrapolar a otros países, aunque cada uno tiene su propia situación, según nos relata Aníbal Bueno, científico y experto en culturas africanas. “Los datos sobre PCRs en la mayoría de casos son incompletos. En Tanzania, por ejemplo, hace unos 10 meses que no se hacen PCRs, porque su presidente dijo que el virus se curaba rezando y que no eran necesarias pruebas, mascarillas ni vacunas”.

La cifra entonces se quedó congelada en 509 casos, pero lo normal es que haya muchos más. De hecho, es el único de los países africanos que no ha cerrado sus fronteras. Esto es un problema, ya que allí se encuentra la Isla de Zanzíbar, conocida como “el pequeño Caribe Africano”. Aníbal nos cuenta que él no ha estado últimamente allí, pero que sí le han llegado imágenes, en las que se ve una gran cantidad de turistas, sobre todo de países como Rusia. Esto supone que la cantidad de positivos debe ser muchísimo más alta.

Etopía, en cambio, así como otros países, cerró todas sus fronteras terrestres poco después de que se conociera el primer caso. “La única manera de entrar a Etiopía es por avión a través de Addis Abeba, donde se exige certificado de PCR negativa o aislamiento en centros especiales para la cuarentena”, aclara Iñaki Alegría.

 

A nosotros nos sorprende que el coronavirus esté causando miles de muertos en España e Italia. A vosotros os sorprende que no los esté causando en África. Nosotros habíamos idealizado la fortaleza de Europa. Vosotros habíais infravalorado la capacidad de respuesta de África.

Doctora Samrawit, médica en Etiopía

A principios de 2020, el Hospital de Gambo, en el que trabaja Alegría, se colapsó, llegando al 300% de su capacidad. “Fue necesario improvisar camas en los pasillos y una carpa a modo de hospital de campaña”, recuerda el pediatra. “No eran personas mayores, sino niñas y niños, la gran mayoría menores de 4 años. Hubo una elevada mortalidad por complicaciones respiratorias, deshidratación y desnutrición”.

Por aquel entonces el coronavirus daba sus primeros coletazos, pero no fue eso lo que colapsó este hospital etíope. Fue el sarampión. Una enfermedad que hasta hace poco estaba casi erradicada en Occidente gracias a las vacunas. Casi y hasta hace poco, porque recientemente los movimientos antivacunas la han llevado a florecer de nuevo. Allí, nunca se fue y sigue matando a miles de niños al año.

Y no es la única enfermedad que causa estos efectos en África. “Desnutrición, neumonía, deshidratación, sarampión, tuberculosis, malaria, VIH… siguen siendo los asesinos de las niñas y niños menores de 5 años en las zonas rurales de Etiopía y de muchos otros países del continente olvidado y silenciado”.

En cuanto a recursos tan extendidos aquí como las mascarillas o el gel hidroalcohólico, allí la situación es muy diferente. Si bien la densidad del coronavirus en África puede llevar a que pensemos que no necesitan ser tan estrictos, los sanitarios sí necesitan estos recursos. Y, desgraciadamente, no abundan. De hecho, según nos relata Iñaki Alegría, en su hospital deben fabricarse ellos mismo el gel hidroalcohólico y las mascarillas escasean, sobre todo las FFP2.

Para la población general, Aníbal Bueno nos cuenta que las mascarillas son accesibles. Incluso hay mucha venta ambulante. Pero el problema no es que sean accesibles, sino que puedan comprarse. “Muchas personas no las compran porque tienen otras prioridades, como comer”.

 

LAS VACUNAS

 

Mientras en Occidente esperamos ansiosos la llegada de las vacunas contra el coronavirus, en África la mayoría de sanitarios siguen sin recibirlas. Y, desde luego, la población tampoco.

«COVAX tiene como objetivo vacunar al 3,3% de la población de los países que la reciben para junio 2021, mientras que los países ricos pretenden conseguir la inmunidad colectiva en esa misma fecha»

Iñaki Alegría, médico en Etiopía

COVAX es la iniciativa mundial, liderada por organismos como UNICEF o la Organización Mundial de la Salud, con la que se pretende realizar un reparto equitativo de las vacunas del coronavirus en África y otros lugares del mundo. Con ella se distribuye principalmente la vacuna de AstraZeneca, la única comercializada a precio de coste. El 1 de marzo, los trabajadores de primera línea y los funcionarios públicos de Costa de Marfil se convirtieron en los primeros inoculados gracias a esta iniciativa. Sin embargo, los sanitarios que trabajan en estos países, aunque la agradecen, la consideran insuficiente.

“Esta iniciativa tiene como objetivo vacunar al 3,3% de la población de los países que la reciben para junio 2021”, narra Alegría. “Mientras tanto, los países ricos tienen el objetivo de conseguir la inmunidad colectiva esa misma fecha”.

Los sanitarios se muestran preocupados. La población también, aunque por otros motivos, según nos explica Aníbal Bueno. “Cuando hablas con ellos suelen decirte: ‘bueno, a ver si nos cae alguna vacuna’, porque ellos mismos se sienten de esa población a la que llaman el tercer mundo”.

Son conscientes de que no son una prioridad y eso, junto a que allí hay menos casos, les hace quizás no tener el anhelo que tenemos en Occidente. No obstante, también tienen motivos imperiosos para esperar la llegada de las vacunas. Por ejemplo, los motivos económicos. “En muchos países fuertes de turismo, como Kenia o Uganda, están preocupados”, aclara el experto en culturas africanas.

Estos lugares viven de los safaris y si tienen que seguir con las fronteras cerradas su economía se verá gravemente resentida. “Es un poco como lo de la hostelería en España, pero elevado a otra dimensión”.

Debemos vacunar a África para proteger a África, ¿o es que evitar que los africanos se mueran no es un argumento suficiente?

Iñaki Alegría, médico en Etiopía

 

No se trata solo de la inmunidad de grupo

A menudo, para dar a entender la importancia de vacunar frente al coronavirus en África, se usa el argumento de la inmunidad de grupo. El grupo no termina donde empiezan las fronteras. El grupo somos todos y si no se inmuniza un porcentaje alto de todo el planeta, no valdrá de nada.

Eso es cierto. Pero también es verdad que es un argumento nacido de nuevo de esa necesidad nuestra de mirarnos el ombligo. Lo ha explicado muy tajantemente Iñaki Alegría:

Debemos vacunar a África para proteger a África, ¿o es que evitar que los africanos se mueran no es un argumento suficiente?

Iñaki Alegría, médico en Etiopía

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