Mis primeros días en el Hospital General Rural de Gambo
Estos días celebramos 12 años de entrega incansable en el Hospital de Gambo, en Etiopía,
12 años que han sido una travesía llena de desafíos, pero también de esperanzas y logros que han superado todas las expectativas. Al mirar atrás, cada momento lo siente como un milagro tejido con el hilo de nuestros esfuerzos, nuestras lágrimas y nuestra fe inquebrantable.
Hemos alcanzado lo que alguna vez parecía imposible, construyendo día a día, paso a paso, una realidad que desafía los límites de lo que creíamos posible.
Cada vida salvada, cada sonrisa devuelta, cada historia de dolor transformada en esperanza es un testimonio del poder de la perseverancia y el amor por los demás.
Hoy quiero compartir con todos vosotros una imagen que guarda un pedazo de mi alma: la foto de mi primera guardia en Gambo.
Una noche en la que, con el corazón lleno de emoción y miedo, comencé mi turno sin saber que esas horas cambiarían mi vida para siempre. Fue una noche eterna, donde el sueño no tuvo lugar y la intensidad de cada momento dejó una marca indeleble en mi ser.
Esa noche forjó un vínculo eterno con este lugar y su gente. Desde entonces, Gambo no solo está en mi memoria, sino que vive en cada latido de mi corazón, recordándome que los milagros no son solo sueños, sino realidades que creamos juntos, con esfuerzo, amor y una voluntad que nunca se rinde.






Los inicios
Bonitos recuerdos
Gracias
Un bonito recuerdo