«Era un país tan pobre que gritaba más un gol que una injusticia.»
El fútbol puede unirnos, emocionarnos y regalarnos alegría. Celebremos cada gol. Pero que esa alegría no sea una vía de escape, sino un impulso para construir una sociedad mejor.
Porque…
una sociedad no se mide por lo fuerte que grita cuando gana su equipo, sino por lo fuerte que alza la voz cuando alguien pierde sus derechos.
Celebremos los goles.
Pero gritemos todavía más fuerte contra cada injusticia.

Era un país tan pobre que gritaba más fuerte un GOL que una injusticia






Pingback: Era un país tan pobre que gritaba más fuerte un GOL que una injusticia | Cooperación con Alegría