Declaración de Donostia – San Sebastián : descolonizar la cooperación
Muy buenos días cooperantes con Alegría
estos días nos hemos reunido en Donostia – San Sebastián líderes y referentes en la cooperacion internacional.
El V Congreso de Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (OMC) ha concluido con una Declaración final en la que profesionales sanitarios, cooperantes y representantes de organizaciones humanitarias reclaman una cooperación más ética, descolonizada y centrada en los derechos de la infancia y la adolescencia.
El texto reafirma que la salud es un derecho humano universal —no un privilegio ni una mercancía— y llama a situar a las comunidades locales, junto con la niñez y la adolescencia, en el centro de las transformaciones sociales. Para ello, aboga por una cooperación guiada por la formación, la equidad, la ética profesional y la justicia climática.
La Declaración denuncia además el uso instrumental de la infancia en campañas mediáticas, exige tolerancia cero frente a cualquier forma de violencia o explotación, y subraya la importancia de la salud mental, la educación y la tecnología puesta al servicio de las personas como pilares de una cooperación verdaderamente transformadora.
Declaración de Donostia – San Sebastián
“Sembrando el futuro: infancia y adolescencia en la cooperación al desarrollo”
1. Derecho a la salud y a una vida digna
Reivindicamos que la salud sea reconocida y garantizada como un derecho humano universal. Toda niña, niño y adolescente debe tener acceso a una atención integral, equitativa y de calidad, que proteja su bienestar físico, mental y social. La cooperación internacional debe situar la salud infantil y adolescente en el centro de sus políticas, presupuestos y acciones.
2. Descolonizar la cooperación
Rechazamos los modelos verticales, paternalistas y eurocéntricos que perpetúan desigualdades. Defendemos una cooperación descolonizada, basada en el respeto mutuo, la horizontalidad y la escucha activa.
Las verdaderas protagonistas del cambio deben ser las personas y organizaciones locales: quienes conocen, viven y transforman su propio contexto. Los profesionales sanitarios no somos salvadores ni portadores de verdades absolutas.
3. La educación como herramienta de transformación
La educación pública, inclusiva y de calidad es una herramienta de emancipación y una auténtica “arma de construcción masiva”. La cooperación debe garantizar acceso equitativo a la formación y derribar barreras económicas, de género, geográficas o culturales. Solo así podrá proteger eficazmente a la infancia en contextos de guerra, desplazamiento o crisis.
4. Ética, comunicación y poder
Rechazamos el uso de la imagen de niñas, niños y adolescentes como reclamo emocional o publicitario.
La comunicación en cooperación debe ser ética, respetuosa y veraz. La infancia y la adolescencia no son objetos de compasión ni herramientas de marketing, sino sujetos de derechos con voz propia.
Exigimos transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en toda acción o mensaje que les afecte.
5. Ciencia, tecnología y justicia social
Promovemos la investigación en enfermedades olvidadas y el uso de la inteligencia artificial y la innovación tecnológica al servicio de las personas, no del mercado.
La tecnología debe reducir brechas, fortalecer la soberanía sanitaria local y garantizar acceso universal al conocimiento.
6. Protección frente a la violencia, el abuso y la explotación
Exigimos tolerancia cero frente a toda forma de violencia física, psicológica, sexual o estructural contra la infancia y la adolescencia.
Reclamamos protocolos eficaces de prevención, denuncia y reparación, así como la capacitación ética y en derechos humanos de todos los profesionales cooperantes.
7. Salud mental y resiliencia
La salud mental es un derecho, no un lujo.
Reivindicamos programas psicosociales y de acompañamiento emocional que fortalezcan la resiliencia individual y comunitaria, especialmente en escenarios de pobreza, conflicto, migración o duelo.
8. Niñas, niños y adolescentes como protagonistas del cambio
No hablamos por ellas y ellos: hablamos con ellas y ellos.
Reivindicamos su derecho a participar activamente en todas las decisiones que afecten sus vidas y a ser reconocidos como agentes transformadores de la sociedad y de la cooperación internacional.
9. Una cooperación ética, profesional y verdaderamente transformadora
Defendemos una cooperación basada en la formación, la competencia y la humildad.
La buena voluntad no basta: se requiere preparación, ética y respeto.
Rechazamos el “volunturismo”, la improvisación y el uso de la cooperación como experiencia personal sin impacto real. La excelencia también es una forma de justicia.
10. Compromiso con la equidad de género y la justicia climática
La salud de la infancia empieza con la salud y los derechos de las mujeres.
Reivindicamos el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y la erradicación de la violencia machista, el matrimonio forzoso y la mutilación genital femenina.
La justicia climática es imprescindible para garantizar un futuro digno a las próximas generaciones.






