



Querida familia de Gambo y Meki:
Hoy alzamos nuestra voz al unísono para daros las gracias de todo corazón. Juntos, con pasión y esfuerzo, hemos enfrentado las dificultades y hemos construido esperanza allí donde antes solo había sombras. Cada paso del camino lo hemos dado como una sola familia, hombro con hombro, sintiendo que vuestras alegrías y penas son también nuestras.
Nos hemos entregado los unos a los otros sin reservas. Vuestra fortaleza y vuestra fe nos inspiran cada día, y nuestro trabajo nace del amor que os tenemos. En las noches más oscuras nos reconforta la fe compartida que nos ilumina el camino, y en los momentos de cansancio vuestro apoyo nos da nuevas fuerzas. Gracias a esta entrega mutua, la esperanza ha florecido incluso en medio de la adversidad.
Y es esa fe, unida al compromiso de todos, la que nos da la certeza de que ningún obstáculo es insuperable. Porque al mirarnos a los ojos sabemos en lo más hondo de nuestro corazón: vamos a superar todas las adversidades con fe. Este convencimiento late en cada uno de nosotros como un faro en la tormenta, recordándonos que, unidos, podemos con todo.
Gracias por ser el corazón de este camino, por entregaros con la misma pasión con que nos entregamos nosotros. Vosotros sois parte esencial de este camino, y sin vosotros nada de esto sería posible. Hoy más que nunca sentimos que no estamos solos: vuestra fuerza es la nuestra, vuestra esperanza nos impulsa y vuestra fe nos sostiene.
Sigamos adelante, siempre juntos, con el corazón ardiente de esperanza y las manos unidas. Vamos a seguir transformando el dolor en alegría y las adversidades en victorias, porque nuestra historia la escribimos juntos. De todo corazón, gracias.

