Noam Chomsky y la manipulación de los medios

Hoy se ha quedado un buen día para recordar algunas de las mejores citas del lingüista, filósofo, politólogo y activista Noam Chomsky

Podemos empezar sobre la manipulación de los medios

 

La manipulación de los medios

 

El papel de los medios en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad. Permítaseme empezar contraponiendo dos conceptos distintos de democracia. Uno es el que nos lleva a afirmar que en una sociedad democrática, por un lado, la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares, y, por otro, los medios de información son libre e imparciales. Si se busca la palabra democracia en el diccionario se encuentra una definición bastante parecido a lo que acabo de formular.

 

Un idea alternativa de democracia es la de que no debe permitirse que la gente se haga cargo de sus propio asuntos, a la que los medios de información deben estar fuerte y rígidamente controlados. Quizás esto suene como una concepción anticuada de democracia, pero es importante entender que, en todo caso, es la idea predominante.

También es necesario recabar el apoyo de la población a las aventuras exteriores.

Normalmente la gente es pacifista, tal como sucedía durante la Primera Guerra Mundial, ya que no ve razones que justifiquen la actividad bélica, la muerte y la torura. Por ello, para procurar este apoyo hay que aplicar ciertos estímulos; y para estimularlos hay que asustarlos.

 

Manipular la historia

Se hizo un estudio en la Universidad de Massachusetts en el que se preguntaba:

¿Cuántas víctimas vietnamitas calcula usted que hubo durante la guerra del vietnam?

La respuesta promedio era en torno a 100.000, mientras que las cifras oficiales hablan de 2.000.000 y las reales probablemente sean de 3.000.000 o 4.000.000.

Los responsables del estudio formulan a continuación una pregunta muy oportuna:

¿Qué pensaríamos de la cultura política alemana si cuando se le pregunta a la gente cuantos judíos murieron en el Holocausto la respuesta fuera de unos 300.000?

No es simplemente la manipulación informativa, sino algo de dimensiones mucho mayores. Se trata de si queremos vivir en una sociedad libre o bajo lo que viene a ser una forma de totalitarismo autoimpuesto, en el que el rebaño desconcertado se encuentra, además, marginado, dirigido, amedrentado, sometido a la repetición inconsciente de eslóganes patrióticos, e imbuido de un temor reverencial hacia el líder que lo salva de la destrucción, mientras que las masas que han alcanzado un nivel cultural superior marchan a toque de corneta repitiendo aquellos mismo eslóganes que, dentro del propio país, acaban degradados. Para que la única alternativa esté en servir a un Estado mercenario ejecutor, con la esperanza añadida de que otros vayan a pagarnos el favor de que les estemos destrozando el mundo. Estas son las opciones a las que hay que hacer frente. Y la respuesta a estas cuestiones está en gran medida en manos de gente como ustedes y yo.

 

Se acuerdan de las advertencias lanzadas no hace tanto tiempo por George Orwell y Aldous Huxley contra el falso progreso de un mundo administrado por el pensamiento único.

Temen la posibilidad de un condicionamiento sutil de las mentalidades a escala planetaria. Dentro del esquema industrial que han concebido los patrones de las empresas del ocio, todos constatan que la información es ante todo considerada como una mercancía y que este carácter es, con mucho, más fuerte que la misión fundamental de los medios comunicación: iluminar y enriquecer el debate democrático.

 

 

Las pautas que rigen el orden mundial:

los hombres ricos de las sociedades ricas son quienes gobiernan el mundo y compiten entre sí para lograr mayores cuotas de riquezas y poder, eliminando sin clemencia a quienes se interponen en su camino, ayudados por los ricos de las naciones pobres que obedecen sus órdenes. Los demás… sirven y sufren.

 

Los ricos siguen las máximas de los dueños de la humanidad: todo para nosotros y nada para los demás.

Los efectos sobre el tercer mundo fueron más o menos los que cabía esperar, y se han acentuado en los últimos años. 

 

El callado genocidio, una tragedia evitable porquye el mundo desarrollado posee los recursos y la tecnología para acabar con estas enfermedades aunque no tiene la voluntada de ayudar a los países en desarrollo.

Países en desarrollo es un eufemismo con el que se designa a los países colonizados y controlados por Occidente.

 

La deuda, junto a la redundante opción de condonación de la misma, es uno de los principales mecanismos para asegurar el cumplimiento de las exigencias occidentales. La Comisión Sur afirmó que lo que está meridianamente claro es que el Norte ha utilizado la difícil situación de los países en desarrollo para reforzar su dominio y su influencia en las vías de desarrollo del Sur, forzando a los débiles a reformar sus políticas económicas para hacerlas compatibles con las directrices del Norte.

 

Meacher señala que Occidente exige el pago de la deuda con la mayor inflexibilidad y cualquiera que sea el coste humano, aunque hay “instructivas excepciones”:

Polonia recibió quince mil millones de dólares no amortizables para facilitar su transición de la economía comunista a la capitalista, en la cual los inversores occidentales esperan obtener grandes recompensas; y a Egipto se le condonó una deuda de once mil millones de dólares para “comprar su apoyo a la alianza contra Saddam Hussein en la guerra del Golfo”.

Sin embargo, en el África subsahariana morirán cientos de miles de criaturas cada año para asegurar la sumisión a los nobles principios del liberalismo económico.

 

Meacher concluye que “la moral es transparente: la deuda no se condona por las presiones en favor de aliviar la pobreza del mundo, sino cuando conviene a los intereses políticos contingentes de las naciones occidentales dominantes” o, por decirlo en términos más preciosos, a los intereses económicos y estratégicos de los elementos dirigentes de tales naciones.

 

En pocas palabras, el nuevo orden mundial construido desde las ruinas de la segunda guerra mundial se atuvo estrictamente a las directrices churchillianas. El mundo debe ser gobernado por las naciones ricas, que a su vez están gobernadas por los hombres ricos que viven en ellas.

Mientras tanto, sus validos disfrazan la realidad social con el manto de la benevolencia y la armonía, trabajando para mantener en su lugar los advenedizos ignorantes y entrometidos, que quedaron eliminados de la escena política, si bien se les garantizó que periódicamente podrían elegir a los representantes del partido de los negociantes, lo que en, cualquier caso, no implicaba un gran peligro de desviaciones dadas las constricciones que cada vez cobran mayor alcance internacional, mientras que el poder financiero adquirió un impacto sin precedentes.

 

Dicho sea de paso, es prácticamente inconcebible que en alguna noticia o informe de los medios de comunicación estadounidenses se mencione la resolución más importante de las Naciones Unidas sobre el tema del terrorismo, en donde se expone que “nada en la presente resoución podrá menoscabar el derecho a la autodeterminación, libertad e independencia, tal como se recoge en la Carta de las Naciones Unidas, de los pueblos privados por la fuerza de ese derecho … especialmente los pueblos sometidos a regímenes coloniales o racistas, a ocupaciones extranjeras o a cualquier otra forma de dominación colonial, ni… el derecho de estos pueblos a luchar para conseguir este fin y buscar y recibir apoyos (de acuerdo con la Carta y otros principios del derecho internacional).” 

La resolución se aprobó por 153 votos a favor, 2 en contra (Estados Unidos e Israel) y una abstención (Honduras). Consecuentemente, los medios de comunicación hicieron caso omiso de ella y la proscribieron de la historia.

Durante más de medio siglo, Naciones Unidas ha sido el principal foro de las tentativas estadounidenses por crear un mundo a su imagen, maniobrando con todos sus aliados para forjar los acuerdos globales sobre los derechos humanos, las pruebas nucleares y el medio ambiente.

 

La libertad sin oportunidades es un regalo endemoniado y negarse a dar esas oportunidades es criminal.

¿En la mejor hipótesis para el futuro, ¿cómo concibe un sistema económico que funcione?

Bien, nuestro sistema económico funciona, sólo que funciona en interés de los amos, y me gustaría conocer uno que funcionase en interés de la población general.

Noam Chomsky y la manipulación de los medios actualidad África

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