Vacunas: No se trata de dar las sobras, sino de dar la receta

Vacunas: No se trata de dar las sobras, sino de dar la receta

 

Sabemos que no hay que dar el pescado sino enseñar a pescar.

En realidad, tampoco hay que enseñar a pescar, sería suficiente con no robar el pescado, ni la caña.

 

Cuando hablamos de vacunas parece que todo es válido.

 

Se hablamos de democracia, votemos.

Quiero votar liberar las patentes.

 

Para que unos pocos millonarios se hagan más ricos estamos matando a miles de inocentes cada día.

Tienen medios para fabricarlas, tienes los laboratorios, tienen los recursos. Solo necesitan la receta.

 

Mueren a miles en India, Brasil..

Países de África, América y Asia agonizan con escasez de oxígeno viviendo los peores momentos desde el inicio de la pandemia. Ahora que hay vacuna, es para algunos, para que los ricos se hagan más ricos, y los pobres se mueran. Para limpiar nuestra conciencia les damos las sobras de nuestras vacunas, pero no se trata de dar las sobras, sino la receta.

 

Liberemos las patentes YA

#vaccine4All

 

 

Los países ricos vacunan a una persona cada segundo mientras la mayoría de los países pobres no ha administrado ni una sola dosis

 

La historia se repite, ya sucedió antes cuando se inició el VIH, África se quedó sin tratamiento por culpa de precios inflados por las patentes.

África se quedó los muertos, Europa y América el tratamiento.

 

En su día, alzamos la voz.

Parece que nada ha cambiado.

 

Las cosa claras.

Hay escasez de vacunas porque interesa que haya pocas, o mejor dicho, que no haya para todos. Interesa crear las diferencias, interesas la oferta y la demanda, interesan que unos tengan y otros no, aunque las consecuencias sea la muerte de miles de personas inocentes, o en realidad, esto quizá también interesa.

 

 

Es evidente que las dosis de vacunas son insuficientes debido a las limitadas capacidades de fabricación y a otros retos que se pueden presentar en la cadena de suministro. Sin embargo, los mecanismos tradicionales y voluntarios no consiguen, ni lo harán en el futuro, aumentar tanto la producción y la transferencia de tecnología que son necesarias para responder a este desafío.

Iniciativas como la de COVAX dependen en gran medida de promesas y compromisos que aún no se han materializado y, en cualquier caso, serían insuficientes para alcanzar el nivel de cobertura necesario para poner fin a la pandemia a tiempo. Si la situación no cambia, los intereses y las ganancias de unos pocos determinarán el destino de la mayoría.

Como ha dicho el Director General de la OMS, estamos en riesgo de un “fracaso moral catastrófico”.

No estamos solos.

Clamor internacional por la suspensión de patentes

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