Etiopía declara el estado de emergencia por la guerra en Tigray

 

El primer ministro de Etiopía declara el estado de emergencia: esta es la situación en el país

Abiy Ahmed, primer ministro de Etiopía, declaró el estado de emergencia y pidió a los mayores de 18 años alistarse en el Ejército. La comunidad internacional intenta mediar para impedir una guerra civil a gran escala.

 

 

El estado de emergencia

entre otras medidas, restringe la realización de protestas y prohíbe diseminar información o propaganda de apoyo de grupos considerados terroristas (como los rebeldes de Tigray)- se adoptó, según el ministro, para frenar a las fuerzas tigriñas y evitar la desintegración del país.

También se prohíbe portar armas de fuego excepto a las personas autorizadas por las fuerzas de seguridad.

El anuncio se produjo después de que, entre el sábado y el lunes, el rebelde Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT) -partido gobernante en la región norteña hasta el estallido del conflicto en noviembre de 2020- anunciara la toma de dos ciudades amharas, Dessie y Kombolcha, a menos de 400 kilómetros de la capital de Etiopía.

Ante el avance de las fuerzas tigriñas en Amhara

-región vecina con la que mantienen una disputa territorial histórica-, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, envió el domingo por la noche un mensaje a los etíopes urgiendo a poner «temporalmente» sus asuntos cotidianos en espera y a unirse y a organizarse para poner «cada arma y cada poder» al servicio de la guerra contra el FPLT.

Además, las autoridades de la capital etíope, Adís Abeba, pidieron hoy a los residentes de la ciudad que registrasen todas sus armas privadas y cooperen con las fuerzas de seguridad para defender sus barrios.

La acometida rebelde del fin de semana sobre Amhara, a su vez, había sucedido después de varios días de bombardeos sobre la capital tigriña, Mekele, y otras zonas de la región por parte del Gobierno etíope y de sus aliados.

La guerra entre Tigray y el Ejecutivo central de Etiopía

estalló el 4 de noviembre de 2020, cuando el primer ministro etíope ordenó una ofensiva contra el FPLT en represalia por un ataque contra una base militar federal y después de una escalada de tensiones políticas.

Desde entonces miles de personas han muerto, unos dos millones se han visto desplazadas internamente en Tigray y al menos 75.000 etíopes han huido al vecino Sudán, según datos oficiales.

Además, casi siete millones de personas afrontan una «crisis de hambre» por la guerra, según advirtió en septiembre el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

 

Exactamente un año después

del inicio del conflicto en Tigray, la guerra ha adquirido un carácter nacional, lo que ha llevado al gobierno a declarar el estado de emergencia. Las Naciones Unidas piden un alto el fuego inmediato en un país donde la población ya ha pagado un alto precio por el conflicto en la región del norte del país.