Los hombres que violaban con la mirada

Los hombres que violaban con la mirada alegria gambo alegria sin fronteras

Los hombres que violaban con la mirada.

Se sube la falda mientras su dignidad cae a la altura del suelo.

Martha se encuentra encarcelada por una tela ceñida que marca cada milímetro del contorno de su silueta.
Tras su paso, las miradas se vuelven, atravesando el algodón con perversión. Las risas y comentarios llegan a oídos de la joven que se siente inferior y gobernada por las miradas indeseadas a quien no ha abierto ni el pensamiento.

Camina cabizbaja, con la mirada apagada, cómo si bajo sus pies sus tacones se hubiesen convertido en clavos que le perforan el corazón a cada paso, mide cada movimiento con temor, quiere liberarse de su cuerpo.

No quiere ser víctima de miradas.
Querría vestir una cómoda camisa y pantalones y cargar a su espalda una mochila llena de libros. Querría ser libre y soñar con el alma.
Sin embargo, Martha, es víctima de la sociedad, esclavizada por los hombres, crucificada en público cada día y expuesta en medio de la calle.

Una lágrima corre por su rostro mientras se para en la esquina.
Hoy todavía no ha empezado a trabajar y ya ha sido violada con la mirada, gratuitamente.
Tan sólo quiere poder conseguir algo de comida para alimentar a sus hijos.

Tiene que aguantar como los hombres le roban la dignidad con la mirada y la violan entre risas y aplausos.

Nadie debería ser tan pobre que se viese obligada a vender su cuerpo. Ni nadie debería ser capaz de comprar el cuerpo de ninguna mujer.

Martha representa la situación de la mujer esclavizada por el hombre en muchos países del mundo, demasiados.