NO te puedes ir de cooperación sin leer esto antes

NO te puedes ir de cooperación sin leer esto antes

 

TEDxTalk:

Prejuicios, errores y aprendizajes en cooperación

Consejos que hubiese agradecido antes de ir de cooperación

La solidaridad mal entendida puede perjudicar más que hacer bien. El autor de este texto lo ha vivido en su piel desde sus inicios como voluntario hasta su posición como director de un hospital rural en Etiopía

Debemos evitar el postureo, el volunturismo, y para ello te recomiendo ir sin cámara de fotos y sin móvil, ser capaz de no tomarte ni una foto. Es la mejor manera de no caer en el vicio de colgarla en las redes.

No es ir a tener una experiencia, es ir a trabajar. Y para ello, no todo vale. Lo mismo que exigimos en cualquier trabajo y voluntariado en España —formación, compromiso, valores, responsabilidad, ética, moral…— debemos exigirlo en los otros países. No por disponer de menos recursos debemos permitir que todo valga, debemos apostar por la misma excelencia que en cualquier otro lugar.

La cooperación y el día de la marmota

Reflexiones de un pediatra sobre lo que significa ir a trabajar como médico a un país africano como Etiopía y cómo lo vive la población local

Poco se habla del síndrome del día de la marmota en cooperación, quizá porque quienes más lo sufren son los locales y no los cooperantes. Hace más de ocho años que pisé por primera vez Etiopía, no soy el mismo que llegó: en este tiempo me he equivocado, he cometido errores. Para no tropezar dos veces con la misma piedra, he preguntado, leído, analizado, escuchado. Espero estar aprendiendo, aunque confieso que si sigo tropezando con piedras en el camino, al menos, que no sea siempre la misma. Ahora ya no escondería medicamentos caducados entre la ropa al fondo de la maleta para pasar el control del aeropuerto.

Decálogo del cooperante médico

Carta de un inmigrante en Etiopía

Estas palabras que estás leyendo las escribe un inmigrante, ilegal, sin papeles. Pero esto no es todo, además traficante de drogas. Te voy a hablar de cuando me descubrieron y cómo me las ingenié para no acabar en la cárcel. Esta es mi historia.

Llegué en avión, aterricé en la capital de Etiopía queriendo no solo cambiar el mundo, sino incluso salvarlo. Te pregunto: ¿sabes cómo me imaginaba Etiopía antes de ir? ¿Qué es lo primero que te viene a la mente si hablamos de Etiopía? Para mí, el cuerno de África y el resto del continente por extensión era un paisaje desértico con poblados de adobe y paja, niños con desnutrición, un país lleno de conflictos, miseria, pobreza.

Aterricé en el aeropuerto de Addis Abeba, y al salir me quedé impactado: lo primero que vi fue una autopista bien asfaltada y llena de coches, edificios bien altos de más de veinte y treinta pisos. Personas bien vestidas, algunas incluso con traje y hablando con un smartphone de última generación. ¿Y sabes que pensé, entonces?