Alegría Sin Fronteras, Alegria amb Gambo, Coronavirus

Gracias, gracias, gracias

Gracias, gracias, gracias


Estoy emocionado por todas las palabras de felicidades, ánimos y apoyos. 
No tengo suficientes palabras para agradeceroslo.


Os pido disculpas por no haber podido escribir antes.


He estado ocupado trabajando.Y en estos días la mejor manera de celebrar el cumpleaños es sirviendo a la comunidad, siendo servidores de quien más lo necesita, las personas enfermas. 


Entiendo la medicina como un acto de amor al servicio de quien más lo necesita. 


En estos días muy muy duros, debemos seguir unidos y trabajando cada uno de nosotros tiene un papel muy esencial en la lucha contra la pandemia.


Quiero compartiros estas palabras y poemas.


GraciasGraciasGracias

En tiempos de miedo, que gane el Amor


Cuando el lugar de nacimiento te marca la vida es una responsabilidad que no puedes esquivar

https://cooperacioambalegria.co/2020/03/29/cuando-el-lugar-de-nacimiento-de-marca-la-vida-vivir-es-una-responsabilidad-que-no-puedes-esquivar/

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57 comentarios

  1. Gracias a ti y todo tu equipo !!! Son extraordinarios !!! Los admiro , los quiero y los apoyo de corazón desde la distancia .!!!
    Adelante siempre !!!

  2. Que Dios te bengida, Conozco médicos que sólo intentan hacer su trabajo. No acompañan, no sienten, no entienden al paciente, no son capaces de sentir su dolor y preocupación.
    Me da tristeza y ganas de llorar saber que hay médicos así. Siento una pena. Hay médicos que no pueden ni ofrecer un poco de agua al paciente…
    Después de todo el paciente no tiene la culpa de estar enfermo, de no ser autónomo…

  3. Esta historia da un poco de miedo y horror. Te recomiendo que si la quieres leer, lo hagas con el corazón bien fuerte.

    Esta es la historia de Jacob Alaihi Salato Assalam. Un buen hombre y además fue un profeta.

    Se ha anunciado en libros religiosos que Jacob (Alaihi Salato Assalam) era un profeta que disponía de una gran sabiduría y una paciencia admirable. Padecía de una enfermedad. En esa época como no existían médicos, los sabios buscaban remedios en las plantas medicinales para poder aliviar los males. Ni los más sabios sabían la cura de su enfermedad.

    Jacob (Alaihi Salato Assalam) tenía una enfermedad que no tenía cura. Tenía heridas abiertas por todo el cuerpo. Heridas que no cicatrizaban. Día tras día se infestaban. Se llenaban de insectos, parásitos, hormigas …como si de una plaga se tratase. Esos parásitos se alimentaban de la carne de Jacob (Alaihi Salato Assalam).

    Como que Jacob (Alaihi Salato Assalam) era un buen hombre, Dios le otorgó una sapiencia, paciencia y serenidad apreciable. Como poseía un corazón noble y puro exteriorizaba:

    “Doy las gracias a mi Dios porque tengo esta enfermedad, porque es lo que mi Dios me ha concedido”

    Cuando un insecto se caía de las heridas de Jacob (Alaihi Salato Assalam), lo colocaba de nuevo en la herida declarando:

    Eh insecto, si Dios te ha agraciado un lugar de donde poder comer ¿porqué te vas?
    Come, llena bien el estómago. Recupera energía y fuerzas.

    Jacob (Alaihi Salato Assalam) pasaba horas y horas alabando y elogiando a Dios. Cuando sentía dolor por sus heridas decía:
    Allah te doy las gracias por que me has concedido esta enfermedad, me lo has dado solo a mí y sólo tú sabes el motivo.
    Te doy las gracias por todo lo que me has dado. Por la paciencia que me has otorgado.

    Por el hecho de que el aspecto de Jacob (Alaihi Salato Assalam) provocaba repulsión, repugnancia, aborrecimiento y desagrado, la gente del pueblo dejó de saludarle, dejó de hablar, de visitar, por el miedo de contraer su enfermedad por contagio. incluso cuando tenían que comer, Jacob (Alaihi Salato Assalam) tenía la obligación de hacerlo sólo y separado de los demás. La gente tenía miedo de contraer la enfermedad y por eso aborrecía a Jacob (Assalato Wassalam Salam) Incluso los niños y niñas más pequeños le tenían miedo. Algunas personas del pueblo, la insultaban o pensaban mal de él. Diciendo:
    (A saber que pecado habrá cometido este hombre para que Dios le ha haya castigado con su enfermedad)

    Por fortuna Jacob (Alaihi Salato Assalam) tenía el control de su autoestima y manifestaba cuando la gente le ignoraba:

    – No necesito la ayuda ni el consuelo de nadie, me conformo con sólo a tener a mi Dios y a mí religión.
    – Me conformo sólo con mi Dios. No necesito a nadie más.

    Jacob (Alaihi Assalato Assalam) sufría de rechazo social y manifestaba a su esposa para que lo dejase, pero ella declaraba:

    – No puedo dejarte solo, necesitas mi ayuda y si yo que soy tu esposa no te cuido, ¿Quién lo hará?
    – La gente por temor no te ayudará, ni se acercará. No puedo dejarte.

    Dios admiraba la paciencia de Jacob (Alaihi Assalato Asslam ) y por ese motivo en un sueño reveló la cura de su enfermedad.

    Al día siguiente Jacob (Alaihi Assalato Asslam ) fue bañarse en un lago. Sin sentir ningún dolor se le curaron todas las heridas de su cuerpo, se cicatrizaron sin dejar ni la señal de la cicatrización. Jacob volvió a gozar de buena salud. Se curó por voluntad de Dios. Entonces dio las Gracias a Dios.

    Cuando Jacob (Alaihi Assalato Assalam) salío del lago, parecía un hombre nuevo. La gente no supo reconocerlo y preguntó ¿quién es usted señor, es algún pariente?

    Entonces Jacob (Alaihi Salato Assalam) respondió:
    – Soy Jacob (Alaihi Salato Assalam)
    Los hombres no creían lo que estaban viendo.
    Jacob (Alaihi Salato Assalam) tenía un aspecto atractivo.
    Los hombres preguntaron ¿qué ha pasado?
    Jacob expresó; – Mi Dios ha tenido compasión de mí, ha tenido misericordia y también piedad. Me ha liberado de los males. Creí en él, en su poder y me ha curado.

    Entonces cuando los hombres escucharon las palabras de Jacob (Alaihi Salato Assalam) tuvieron miedo de Dios. Creyeron en su existencia y se convirtieron en religiosos.

    Finalmente en todo el pueblo supo que Jacob (Alaihi Assalato Asslam ) se había curado de la enfermedad que no había cura.

    Jacob (Alaihi Salato Assalam) volvió a abrazar a su esposa, a su família, a sus hijos y a todos los seres queridos.

    La gente empezó a creer en Dios y en su poder.

    Fin de la historia.

  4. tu en parte lo mereces porque imagino que salvas vidas todos los días y eso son muy buenas acciones. El verdadero y único ser que merece es Dios.

  5. el resto de la historia, te lo contaré más adelante conjuntamente con otras historias. Es porque si te lo cuento todo junto seria muy largo y no te quiero hartar de leer.

  6. Aquí tienes la siguiente historia.
    Esta es una historia ambientada en la edad medieval.

    Hace mucho tiempo un rey avaro, perverso, pérfido, malicioso e infame dedicaba su tiempo en hacer todo tipo de maldades, mataba a hombres y a mujeres hasta utilizaba animales como si de un juego se tratase. Jugaba con vidas, vidas de animales inocentes y también vidas humanas y en consecuencia disfrutaba de la caza y de toda su maldad. Además obligaba a su reino a trabajar duramente, mataba de hambre a la clase popular trabajadora, mataba de hambre a aquellos que trabajaban para conseguir alimento, obligaba a solo unos niños de pocos años a trabajar duramente, solo para que la clase privilegiada pudiera obtener la mayor parte de los bienes y sobretodo llevar una vida digna. El rey era un personaje cruel y perverso, castigaba sin tener temor de nadie, azotaba duramente y condenaba a morir a hombres e incluso a mujeres. Su reinado daba pavor, atrocidad y espanto debido a su régimen del terror. Como que no tenía padres, esposa, ni
    hijos y tampoco hermanos no existía ningún ser de la familia que controlara y enseñara buenas acciones y modales al rey.

    Un día una doncella subió a la estancia del rey para poder arreglar y hacer la cama. Cambió las sábanas por unas nuevas. Dobló las mantas y recolocó las almohadas. Debido al cansancio se sentó para recuperar fuerzas. Notó que la superfície de la cama era sumamente suave y agradable. Entonces percató que le entraba poquito a poquito un dulce sueño. Su mente recapacitaba y anunciaba: no debes, ni puedes dormirte en la cama del rey . Por otra parte cavilaba: Si me duermo un poquito, puede que con un poco de suerte nadie se de cuenta. Después de tanto razonar y presionar al cerebro se quedó dormida.
    Cuando el rey regresó y entró en su aposento, se encontró a la doncella descansando en su cama. El rey airado e indignado despertó a la doncella y la cuestionó:
    ¿Qué hacías en mi cama? ¿Por qué yacías en ella?
    La doncella avergonzada no supo que responder. El rey cogió de los largos pelos de la doncella, la volteó, la despeinó y finalmente la lanzó al suelo. Entonces le arrancó los pelos de la cabeza uno por uno, la golpeó y abofeteó, le rompió los huesos, luego la azotó. El rey maltrató tanto a la mujer que su piel y las heridas empezaron a sangrar. Tenía moratones por toda la cara y en el resto del cuerpo. Cuando acabó, el rey preguntó: ¿Yas has escarmentado? La próxima vez, te lo pensarás bien.

    Como que el rey era un hombre sanguinario le agradaba ver sufrir a sus víctimas.
    La doncella en vez de lamentar de dolor, se rió a carcajadas delante del rey.
    El rey no acababa de comprender por qué se reía la doncella de esa manera y consideró un insulto bastante grave. Entonces articuló:
    ¿Por qué te ríes? ¿Acaso no tienes suficiente?
    La doncella siguió riendo. El rey creyó que la criada era mentalmente inestable y que padecía de alguna demencia. La sirvienta manifestó con una sonrisa de felicidad y asu vez llena de ironía :
    Estimado señor, yo solo he cometido el error de dormir en una cama que no era mía. Quería probar que se siente al dormir en su cama, su majestad.
    La doncella exteriorizó riendo: Solo he dormido unas pocas horas y vuestra merced me ha azotado, me ha molido los huesos, me ha hecho sangrar y perder una proporción importante de sangre y en consecuencia después de todo eso, sigo viva. Acaso vuestra merced no teme del poder de Dios y no ha pensado en el castigo que recibirá por dormir en la cama 45 años de su vida?

    La doncella hizo reflexionar al rey. La consciencia del rey no estaba tranquila. Sentía que se ahogaba en los suspiros de agonía. Cada vez que pensaba en el castigo que recibía por parte de Dios, sentía escalofríos y una terrible angustia. A Continuación, con su rostro preocupado, se quitó su pesado manto. Mientras se lo quitaba, Sentía que se quitaba un gran peso de encima. Se puso la vestimenta más simple que encontró. Cogió una espada de madera en la mano, sin coger ningún caballo rápidamente salió del castillo. Como si alma lo llevara el diablo. Los guardias quisieron preguntar: ¿A dónde va su majestad?
    El rey manifestó: No quiero que nadie me siga.

    El rey dejó todo su imperio atrás y se adentró en un bosque. Cuando percibió que no había señales de humanidad, se desvistió y se bañó en las frías aguas del río. Aunque el agua estaba fría, el rey no notaba su frigidez, sentía que su alma estaba en llamas. Se visitó de nuevo, encendió una hoguera y empezó a alabar, elogiar, para conseguir el perdón de Dios. Pidió clemencia por todos lo pecados que había cometido en su vida. Pidió condonación y misericordia por todas la vidas inocentes que había ajusticiado y ordenando su ejecución. También pidió perdón por haber maltratado y agredido tan gravemente a la doncella.

    Mientras el rey alababa a Dios, se arrepintió por todos los pecados que cometió y manifestó:
    Oh Dios por favor ten piedad de mí, mi señor, perdona a este pecador
    Por favor perdona mi alma y concédeme la salvación.
    Te ruego que me perdones mi señor, he cometido tantos pecados en esta vida, me odio a mí mismo, siento una pena de mí….
    Los ojos del rey se llenaron de lágrimas
    Por favor te ruego que saques el demonio que hay dentro de mí, el demonio que no se va y reside en mi interior.
    Por favor concédeme la salvación
    perdona a mi alma por favor mi señor, ten piedad de mí.
    Se que eres Un dios generoso, piadoso, misericordioso, por favor perdóname
    haz tranquilizar a mi alma.
    Dios mío, mi señor, por favor perdóname, si tu no me perdonas que eres el gran otorgador del perdón, de la misericordia, de la indulgencia, de la lenidad ¿quién lo hará? ¿Eh?¿Quién lo hará? Por favor tranquiliza mi alma concediendóme el perdón
    El rey se echó a llorar fuerte
    Dios mío, tú sabes mejor que nadie, mi situación, por favor perdóname.
    Yo no merezco seguir viviendo, pero la vida continúa…
    La vida continúa en esta vida y en esta tierra de infelicidad
    Cada día amanece del mismo modo… Cada día vuelve a salir el sol…. Por la noche vuelve a caer……
    Por favor perdóname, mi señor perdóname…….. por favor perdóname……
    concédeme el perdón….Soy consciente de que he hechos cosas imperdonables en esta vida…
    Pero yo sé que tú eres capaz de perdonar a todos tus seres,
    confío en tu magnificencia y sé que eres capaz de perdonar después de cometer un mar de pecados.
    Perdóname por haber herido a tus seres….
    Por favor perdona a mi alma, permíteme descansar en paz…
    Mi gran soberano por favor apiádate de mí

    El rey siguió llorando,…………………………lloró tanto que en consecuencia se le hundieron los ojos de tanto llorar. Por el mediodía se encontró con un sabio religioso llamado Hakim.

    Hakim preguntó preocupado: ¿qué pasa buen hombre?¿por qué llora de esa manera?

    El rey explicó el motivo de su pena a HaKim. HaKim le dio esperanza y dijo: Dios es misericordioso, le agradan las personas que se arrepienten y que buscan el perdón. Algún día Dios te perdonará.

    Entonces Hakim y sus seguidores llevaron a la mezquita, enseñaron a rezar al rey, Cuando Hakim rezó pidió a Dios que concediera el perdón al rey.
    El rey aprendió de Hakim y sus aliados. De esta manera se convirtió en hombre temeroso y religioso.

    Dado que el rey empezó a vivir en el bosque supo por primera vez lo que era pasar hambre y entendió por fin cómo sentía el resto de la población en sus circunstancias y condiciones de vida. Aprendió que era afortunado y un privilegiado de haber podido nacer en la realeza.
    A medida que el rey suplicaba el perdón de Dios, su conciencia quedaba tranquila y volvía a gozar de la vida y a observar con benevolencia.

    Cuando el rey desocupó el trono, la población creyó que su rey ya había fallecido. Entonces el mayor consejero ordenó su búsqueda. Días después, los guardias encontraron el paradero del rey, se sorprendieron por su nueva apariencia. Tenía el rostro despreocupado, piel tan clara y blanca como el claror de la luna. Parecía un buen hombre y daba buena impresión.
    Los guardias le ordenaron para volver, pero él no quiso volver, ni reinar el imperio. El consejero rogó y suplicó pero todo eso fue en vano. En consecuencia su primo Bassam ocupó el trono así pues tuvo el control de su reino.
    A rey muerto, rey puesto.

    Los guardias rogaron a su rey para que volviera para gobernar el imperio. Pero el rey declaró:
    Estoy harto de cometer pecados y errores en esta tierra de incertidumbre y engaño.
    Los guardias insistieron pero el rey no cambió de parecer:
    He dejado a mi tierra y a mi imperio atrás y no quiero volver.
    Los guardias tuvieron la obligación de volver sin su rey.

    Otro día por la noche en el frío invierno, cuando el rey no encontró ramas para encender un fuego, decidió volver al palacio, solo para no morirse de frío. Por culpa del frío se le habían congelado las manos y los pies. Hacía tanto frío que había dejado de sentir, había perdido hasta la sensibilidad. Esa noche, soplaba un fuerte viento helado y además nevaba. El rey ya había iniciado su viaje hasta el castillo. El palacio estaba aún muy lejos, había una larga distancia por recorrer. Entonces decidió entrar en una casa del pueblo y pasar allí la noche.
    Se acercó a una pequeña vivienda de madera, inclinada por un extremo que resplandecía luz y un delicioso aroma a alimento bien cocinado. Era un aroma que alimentaba con solo el hecho de poder oler. El rey se animó y picó la puerta.
    Un buen hombre Ashraf abrió la puerta e hizo pasar al rey. El rey preguntó:¿ Podría pasar aquí la noche, hace mucho frío afuera.?
    Ashraf respondió: Claro hombre, pasa.

    El rey no parecía un rey por lo tanto nadie lo reconoció. Por el hecho de vivir en un bosque, se le cambió la apariencia, la forma de ser, la actitud, se le había cambiado el corazón, parecía otro jornalero y parecía un hombre de aspecto agradable. Aquel día llevaba la ropa desgastada y mojada.
    Cuando entró en casa notó la calidez del ambiente.
    Ashraf le ofreció una cálida vestimenta, le invitó a comer y le brindó el poco pan que había en la mesa. A continuación dijo a su esposa que le prepare un buen lugar para dormir.

    El rey se sorprendió por el hecho que le habían tratado con tanta amabilidad y estima.
    Estaban todos en la mesa y el rey quiso preguntar:
    Buen hombre, ¿puedo hacerte una pregunta?
    Ashraf respondió con admiración y interés: Sí claro
    El rey continuó: ¿Por qué me acoges y me abres la puerta de tu casa, me ofreces vestimenta, y me ofreces lo que queda de comida, por qué razón me tratas tan bien como si fuese un miembro de tu familia? ¿Si no conoces nada acerca de mi persona y no sabes la clase de persona que soy?

    Ashraf anunció con sabiduría y amabilidad: yo solo intento seguir las órdenes del señor. Dios nos ha dado la orden, a todos los hombres de proteger a los débiles, de alimentar al hambriento, de brindar nuestra ayuda a quién lo necesita, de dar consuelo al desconsolado, de ofrecer un poco de vestimenta a quien no tiene, de defender a las viudas y a los huérfanos, de proteger y educar a nuestras mujeres y a nuestras hijas. De dar protección, respetar y cuidar su honra. Anunció una vez nuestro amado profeta, Mahoma Salelaho Alaihi Wallahi Wasallam. “ayuda si puedes y si lo haces con buena cara y ofreciendo un poco de amabilidad Dios te lo devolverá aumentando por 10. “
    El rey anunció: Eres un buen hombre mi querido amigo.
    Ashraf manifestó: Yo solo intento obedecer a mi Dios, seguir su mandato y seguir a nuestro amado profeta. Además Dios te ha traído en mi puerta, me sabría mal si te dijera que no.

    El rey reflexionó: Una vez en el pasado vino una viuda con su hijo en sus brazos, me pidió ayuda, pero yo le negué el apoyo. El rey cuando pensó en su conducta, se sintió miserable.
    Con lágrimas en sus ojos se sintió desgraciado y observó como la esposa de Ashraf alimentaba a su hija, con suma carícia. Contempló también, que Ashraf no levantaba la voz a su esposa, se dirigía a ella con cariño. Entonces recordó que se casó una vez y su esposa murió, se le produjo tristeza en su rostro.

    Aquella noche todos durmieron juntos. Pusieron una manta en el suelo y se colocaron todos en ella. Pusieron otra manta por encima.

    Cuando todos se habían dormido, el rey recapacitó: He tenido la suerte de nacer en una familia privilegiada, he tenido bienes que al final no los he podido utilizar nunca, no me han faltado bienes materiales, tampoco alimento, pero mientras yo me alimentaba y ganaba calorías, mi imperio vivía en estas circunstancias. Entonces se le llenaron los ojos de lágrimas. El rey continuó: mi imperio pasaba frío y a nadie le importaba. Cuando me divertía asesinando vidas humanas, mi población estaba intentando sobrevivir en tales circunstancias.
    El rey se echó a llorar en silencio.

    El rey se sintió miserable y anunció: – Pero que clase de hombre he sido, mi egoísmo no me dejaba observar la dureza de la circunstancias. He tenido todo tipo de bienes materiales pero lo que no he tenido nunca es el amor de una familia. Nadie me ha enseñado a querer,ni siquiera mi madre, nadie me ha guiado hacia el buen camino. Solo mi Dios lo ha hecho. Si no fuera por aquella criada…aún estaría yendo por el mal camino, de mal en peor…..
    Seguro que estaría torturando a los pobres, torturando…. a los integrantes de mi reino…
    Doy las gracias a Dios porque me ha enseñado a ver las cosas desde otra perspectiva, desde otra piel……….
    Aquella noche el rey no pudo conciliar el sueño pensando en sus actos y seguidamente en sus consecuencias. Se lamentaba con solo de pensar.

    Al dia siguiente ya hacía buen tiempo, dio las gracias a Ashraf por su cálida acogida y empendró el viaje a su castillo. El rey cuando paseó entre sus súbditos notó que no eran felices, percató que había odio, aversión, encono, antipatía, en los ojos de sus habitantes y él era el principal responsable. Cuando volvió a palacio se encontró con su primo Bassam en el trono. Al rey no le importó que él fuera el rey pero dijo: Bassam, puedes quedarte el trono, puedes quedarte y adueñarte de todo el castillo, pero mientras yo viva reinarás según cómo yo ordene y no tomarás una decisión sin habermela comentado antes. A continuación el rey entró en su habitación y cogió toda la ropa del armario y dijo a su consejero. – Quiero donar toda mi vestimenta a quién lo necesita.

    El consejero sorprendido preguntó:¿Se puede saber el motivo señor?
    El rey anunció: He percatado que si en el día de mañana me muriera, todos mis bienes materiales se quedarían aquí y otros se adueñaran de mis pertenencias. Así que prefiero dar y regalarlas yo a los más necesitados. Entonces ordenó a su consejero:
    Reúne a todos los sastres del pueblo, hoy coserán prendas y tendrán la oportunidad de ganarse una buena recompensa. Ordenó a los sirvientes y las sirvientas repartir prendas por todo el pueblo. Vacío también su cofre de monedas de oro y de plata. Invirtió en mejorar la viviendas, casas, residencias de todo el pueblo. Liberó a los esclavos del calabozo y les dio la una nueva oportunidad de vivir una vida digna. Dejó de utilizar violencia y ordenó que no se utilizara.
    Todos los días convocaba reunir a todo el pueblo por la mañana, por el mediodía y por la noche para hacer una buena comida todos reunidos en la plaza. De esta manera se aseguraba que todo el mundo hubiera probado bocado. El rey destruyó de una vez por todas la organización social que estaba dividida por estamentos. Mandó construir casas para todos los habitantes del pueblo. Para que nadie se quedara en la calle. A los habitantes les había agradado tanto el gran cambio que incluso los reinos vecinos quisieron aspirar a tener esa revolución. La revolución del amor. Mientras vivió el reino estaba seguro, no les faltó de nada. Finalmente el rey consiguió convertir a su población para que siguiera el buen camino, el camino de Dios. Ordenó construir también mezquitas para la oración.
    Para acabar de reinar pidió ayuda a su amigo Ashraf. Después de la oración había una comida deliciosa. Finalmente el rey pudió tener la conciencia tranquila y llevó a todo a su reino hacia el camino de la prosperidad.

    Fin

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