Descubre cómo es un día en el hospital de Gambo

Un buen día en Gambo

Bienvenido a Gambo, el hospital que no puede cerrar sus puertas, el hospital de la Alegría

El día ha sido intenso. Ha empezado bien temprano de madrugada cuando una mujer ha llegado en volandas de un burro, y entrando por la puerta ha roto aguas como así se llaman, pero en su caso de agua tenían bien poco. Era una pasta espesa, pegajosa, viscosa de color marronoso como las heces, se llaman aguas meconiales, y no es más que las aguas llenas de las heces del feto. Signo de mal augurio, de sufrimiento fetal.

La matrona toma el fetoscopio y lo cologa de manera perpendicular al abdomen, colocando su oídoe en el otro extremo para escuchar el latido fetal. Se hace el silencio. La tensión es máxima.

Escucha el latido fetal. Pero es lento, menos de 80 latidos por minuto. Hay que realizar una cesárea urgente.

Son las 3 de la madrugada de una noche sin luna y sin luz. Debemos ir a buscar corriendo a la persona que encienda el generador del hospital, al obstetra de urgencia y a las enfermeras de quirófano. Corriendo. No hay tiempo que perder.

Así ha empezado el día.

Entramos en quirófano corriendo. Preparo el equipo de reanimación. Con toda probabilidad será necesario.

EL obstetra de urgencias, una persona alta y delgada, con seguridad y confianza, tras lavarse y ataviarse, toma el bisturí y con seguridad y rapidez realiza la incisión. A los pocos segunda se encuentra ya metiendo su mano dentro del útero para extraer al bebé que dará a nacer.

Lo toma por la cabeza con las dos manos y lo saca, sale todo el cuerpo. Flácido.

Pinza el cordón umbilical, extiende sus braxos y me da el cuerpo flácido, azulado y aparentement sin vida.

Sin demora, lo coloco en la cuna de reanimación, mientras lo seco y estimulo tomo la mascarilla de ventilación y la coloco cubriendo su boca y nariz de manera hermética y apretando la bolsa que hace entrar el aire a presión dentro de su cavidad bucal. Al realizarlo puedo observar como se desplaza su cavidad torácica.

Una, dos, tres, cuatro y cinco insuflaciones.

Ni un movimiento.

Sigo ventilando. Sé que debo hacerlo durante un minuto sin desviar la atención. On sesenta segundos que parece se alargan como si fuesen minutos.

Tras el primer minuto, coloco mis dededos haciendo pinza en el cordón umbilical buscando sentir el latido del cordón. Lo noto. Hay latido. Hay vida.

Pum,pum, Pum,pum, Pum,pum, Pum,pum,

Es lento. Menos de 60 latido por minuto.

Mientras mantengo la bolsa fijada en boca y nariz, la matrona coloca sus dod dedos sobre el esternón del bebé y aprieta con firmeza hundiendo un tercio del tóraz. Lo repite dos veces más.

Y nos coordinamos, por cada insuflación que realizo, ella realiza tres compresiones firmes.

Los segundos se hacen eternos.

Empieza a moverses. Ausculto.

Pu-pu-pu- Pu-pu-pu- Pu-pu-pu- Pu-pu-pu- Pu-pu-pu- Pu-pu-pu-

Ahora sí late con fuera, pero todavía no respira.

Sigo con la ventilación.

El cronómetro marca 4 minutos. Empieza a realizar movimientos, hace el esfuerzo de respirar.

El color azul se va transformando en rosado y el cuerpo que parecía muerto ahora late con fuerza, se mueve y puede respirar con apoyo de un poco de oxígeno.

Miro el relog. Marca las cuatro y cuarto de la madrugada.

Pesamos al bebé: se aguja de la báscula de clava en un kilo y seis cientos gramos.

Lo podríamos poner en una de las incubadoras de las que disponemos, pero no hay luz. No queda más remedio que hacer piel con piel.

Seguimos…

9 comentarios en “Descubre cómo es un día en el hospital de Gambo”

  1. Buen día colega Un saludo desde … Hace meses sigo su blog… De seguro es un pequeño reflejo de su trabajo en ese necitado país…
    Cuando sea influencer mi amigo, su referencia va ser un insentivo ,,, Dr Rubier desde CUBA..
    medicweb.cubava.cu es mi proyecto…
    Saludos cordiales…

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