El regreso a Gambo

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Gambo se acerca, el coche encara los últimos 18 kilómetros de pista forestal.
Mi corazón salta al ritmo de las ruedas, los baches del terreno son ahora el latido de la Alegría.
Volver y sentir que es tu hogar.

“Es un milagro”

“Dios ha escuchado nuestras oraciones”

“Hemos rezado a Dios para que vuelvas y ahora estás aquí”

No tengo palabras para expresaros lo que es sentirlo.

Gracias, gracias, gracias

EL sol ha sido derrotado y las estrellas bailan junto a la luna la victoria. Es hora de dormir, pero sé que tras la puerta del hospital de Gambo siguen trabajando sin cesar las almas a la que deseo ver.
Mis párpados se niegan a caer ante los ojos que esperan ansiosos reencontrarse con las miradas.

Sin dudarlo, salgo del cuarto y me dirijo hacia el hospital. En cada paso pasan por mi mente los recuerdos, los grandes momentos. Es como si fuese a morir, pero de alegría, en la que lo único que muere es el recuerdo para convertirse en realidad.

A lo lejos:
“Iñakiye”” Iñaki kia”

Que sería como: Mi Iñaki, nuestro Iñaki.
Como si de un milagro se tratase, se multiplica y viaja por el aire a una velocidad sorprendente.

Ahora la corta distancia se volvía la más larga, casi inalcanzable. A cada paso llegaban a mí saludando, llenos de alegría y con los brazos bien abiertos.

Hasta que no ves y sientes el pueblo movilizado no se puede describir.

Gracias Gambo

10 comentarios

  1. ¡Cuánta emoción en tus palabras y corazón, Iñaki! La misma que estaban experimentando quienes te esperaban para saludar y abrazarte. ¡Viva tu empeño, ánimo, fuerza, generosidad y amor! ¡Seguirás moviendo montañas!
    ¡Abrazos, muchos abrazos para todos!

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