Los hombres que violaban con la mirada

Los hombres que violaban con la mirada.

Se sube la falda mientras su dignidad cae a la altura del suelo.

Martha se encuentra encarcelada por una tela ceñida que marca cada milímetro del contorno de su silueta.
Tras su paso, las miradas se vuelven, atravesando el algodón con perversión. Las risas y comentarios llegan a oídos de la joven que se siente inferior y gobernada por las miradas indeseadas a quien no ha abierto ni el pensamiento.

Camina cabizbaja, con la mirada apagada, cómo si bajo sus pies sus tacones se hubiesen convertido en clavos que le perforan el corazón a cada paso, mide cada movimiento con temor, quiere liberarse de su cuerpo.

No quiere ser víctima de miradas.
Querría vestir una cómoda camisa y pantalones y cargar a su espalda una mochila llena de libros. Querría ser libre y soñar con el alma.
Sin embargo, Martha, es víctima de la sociedad, esclavizada por los hombres, crucificada en público cada día y expuesta en medio de la calle.

Una lágrima corre por su rostro mientras se para en la esquina.
Hoy todavía no ha empezado a trabajar y ya ha sido violada con la mirada, gratuitamente.
Tan sólo quiere poder conseguir algo de comida para alimentar a sus hijos.

Tiene que aguantar como los hombres le roban la dignidad con la mirada y la violan entre risas y aplausos.

Nadie debería ser tan pobre que se viese obligada a vender su cuerpo. Ni nadie debería ser capaz de comprar el cuerpo de ninguna mujer.

Martha representa la situación de la mujer esclavizada por el hombre en muchos países del mundo, demasiados.

110 comentarios

  1. Fantástico relato Iñaki, triste realidad que hay que denunciar. Como bien dices, su única preocupación debería de ser aprobar el curso. El acceso a una educación es tan básico e importante como el acceso a la sanidad, a agua limpia y a comida.

  2. Excelente relato-denuncia de una dura realidad en cualquier lugar del mundo, Iñaki, (ignoro si existen lugares donde no sucede). Sólo cambiaría el tiempo del verbo en el título para que dijera: «Los hombres que violan con la mirada»
    Difundir es la clave.
    ¡Un abrazo!

  3. Cuando llega la noche, en la soledad de su habitación, las sombras danzan al compás de los trágicos recuerdos de su día de desolación y esclavitud. Es hora de soñar con campos de amapolas y libertad para, al despertar, intentar sobrevivir de nuevo.
    Demoledor y trágico escrito, Iñaki, es hora de cambiar las cosas y creo que no es misión de unas pocas personas, en lo que no se impliquen millones y al frente, gente capaz, no se conseguirá nada… el poder sobre la mujer está adherido a muchos hombres como con pegamento de contacto.
    Un abrazo.

  4. Sí, es deplorable esta cruda situación, y en muchos países del mundo… ¡Qué tristeza! A denunciar y poner nuestro rayito de luz para erradicarla… <3 Pobreza económica de quien vende su cuerpo y pobreza de alma de quien lo compra… 🙁

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