Muliena: heroína cada día 

Muliena: heroína cada día

Chirría la oxidada rueda al avanzar sobre el terreno pedregoso. Sobre dos ruedas luce un carromato a base de troncos de madera.

Suena el contenido líquido en el interior de dos grandes bidones de color tierra, que un día lejano fueron amarillos.

Sentada en el borde del carromato una joven que viste una tela de colores indefinibles. Probablemente en su día fueron vivos y alegres colores amarillo, rojo y verde. Hoy es una mezcla de marrones y grises discontinuos por las roturas y por los parches y enmiendas.

Muliena tiene nombre, tiene historia, tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

Muliena camina.

Por este mismo sendero pedregoso se acerca un camión.

Adelanta sin piedad el carromato de Muliena, dejando a su paso una nube de polvo que obliga a Muliena a detenerse, toser, parpadear, llorar, sentarse y beber el contenido del bidón marronoso.

Abre el tapón,  el interior del bidón mantiene el mismo color grisáceo que el exterior y se funde con el líquido turbio que debería ser transparente, pues no es otra cosa que el agua que beben.

Es la convivencia entre dos realidades. La riqueza ahoga la pobreza.

El dueño del camión acelera sin piedad, sin pararse.Tiene prisa en llegar al destino para ganar dinero y empezar cuanto antes el nuevo trayecto para conseguir más riqueza.

Mientras la avaricia de los dueños del camión hace que corran más y más para hacer más trayectos, Muliena se para.

Se paran obligadas por la polvareda que no les permite avanzar.

Pero ahora no hay polvo y Muliena se para también.

Parece incomprensible.

Se baja del carruaje y se aleja. Se acerca a una mujer sentada en la esquina.

Le tiende la mano. Se levanta. Es mayor, le cuesta caminar.

Y la ayuda a subir a su humilde carruaje a la intemperie del polvo.

La humanidad no tiene prisa.

Los veloces camiones no solo vieron a la mujer sino que además la cubrieron de polvo. Mientras Muliena con su carromato, se detuvo ante la presencia de la mujer.

Muliena ha descubierto lo esencial en la vida.

La humanidad te obliga a parar, dejar el dinero, soltar el dinero para dar acogida, amor y humanidad.

Si no soltamos el dinero no podremos acoger humanidad.

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