El Amor en los tiempos de la lepra: ella tampoco podía regresar a su pueblo, ella tampoco podía compartir su vida con gente sin lepra, nos unió la marginación por nuestra lepra

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Conocí a mi mujer también en el hospital de Gambo, ella también tiene lepra como yo.

Ella tampoco podía regresar a su pueblo, ella tampoco podía compartir su vida con gente sin lepra, nos fuimos conociendo, nos sentíamos bien juntos, nos entendíamos muy bien, habíamos vivido lo mismo, la misma marginación, el mismo olvido por parte de nuestras familias.
Nos casamos y empezamos a vivir juntos. Juntos somos felices.

Ahora tenemos 4 hijos, 3 hijos y una hija.

Los 4 han nacido sanos y están creciendo sanos, sin la enfermedad. Nosotros nos hemos curado y ya no contagiamos. Es lo más grande, curarte y no contagiar a tus hijos.

Una persona con lepra puede hacer lo mismo que una persona sin lepra. Somos todas personas, iguales, con las mismas capacidades.

Cada año escribimos una carta a los gobiernos pidiendo:

Por favor, no nos rechacéis, somos tus hermanos, escuchadnos.
Somos personas humanas como tú y como yo.

Este es nuestro lema, nuestra lucha.”

Nos cuenta nuestro querido Bekele

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