Iba a apadrinarte y me has hermanado

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Iba a apadrinarte y me has hermanado.
Yo, rico blanco iba a apadrinarte a ti, negro pobre.

Entonces me di cuenta que ni yo era rico, ni que tú eras pobre, que pobreza y riqueza en realidad no existen como tal, que no existe la Riqueza y la Pobreza. Hay pobreza y riqueza material, de espíritu, de bondad… pero no riqueza y pobreza como tal. Todos somos ricos en algo y pobres en otras cosas, pero eso no nos hace ni superiores ni inferiores, ni padrinos ni apadrinados, sino iguales, hermanos.

Uno puede tener dinero, el otro no… uno blanco y el otro negro… pero todos personas iguales en derechos. Por lo que acabemos con el apadrinamiento para dar lugar al hermanamiento, un vínculo horizontal, de tú a tú, de hermano a hermano, dónde el aprendizaje es mutuo, fluye horizontalmente de uno a otro.

Iba a apadrinarte y me has hermanado. Gracias, hermana.

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